- El profesor Darward desvela las
incógnitas que envuelven la expedición-
Con la rigurosa
puntualidad propia de un súbdito inglés, Said se presentó a la hora convenida
en el Zanzíbar Hotel, portaba un salacot, el típico sombrero colonial, que
ofreció a Heins, éste, más por cortesía
que por necesidad, se lo encasquetó en
su cabeza,
sintiéndose realmente extraño con él, y así, los dos jóvenes
marcharon caminando bajo un sol inclemente atravesando las
solitarias y tortuosas calles de la Stone Town.
En la llamada “Ciudad de Piedra” las casas son
bajas y están construidas de piedra coralina, en sus puertas se pueden ver
esculpidos de refinada artesanía que
representan motivos de prosperidad y fertilidad.
El ambiente
estaba cargado de una agradable
atmósfera que emanaba de los hogares, de
cuyo interior surgían aromas de jazmines, de clavo, canela, cardamomo,
jengibre, y fragancias de té, y hierbabuena, así como efluvios de café arábigo.
Aromas que les acompañaron hasta
hallarse ante una puerta hermosamente
labrada en el más puro estilo omaní,
en
la cual Salim golpeó suavemente, abriéndose
ésta de inmediato. Se trataba de
la mansión de Tip Salim Ahmed Suleyman,
padre de Salim, e inductor y socio-promotor y financiero de la proyectada expedición. Era allí en donde se
hallaba hospedado el profesor Darward, invitado por el dueño de la
casa, y gozando de la
hospitalidad típica en los árabes, que da prestigio al carácter
humano del Islam.
La residencia contaba con dos plantas, en la que exceptuando la
bien labrada puerta, no se mostraban en su exterior lujos ni ostentación alguna, pero al pasar a su interior y una vez cruzado el
zaguán, se apreciaba un gran
refinamiento en las decoraciones
geométricas que adornaban las paredes y
en los tapices que colgaban de ellas.
Acompañados de un criado salieron a un patio en el que una fuente
árabe refrescaba el ambiente, a lo que contribuía un hermoso jardín con enredaderas y diversas clases
de flores.
Desde unas celosías que se hallaban en la parte superior del
patio, llegaban unos murmullos y risas apagadas; se trataba de las dependencias
destinadas al harem, en el cual las
esposas y concubinas del dueño de la casa, intentaban matar el tedio
curioseado, chismorreando y haciendo sorna de su ingrato destino.
A través de un
arco de estilo árabe accedieron al salón
de té; allí hallaron sentados en
mullidos cojines, al dueño de la casa Tip Salim Ahmed Suleyman y su invitado el
profesor Darward, ambos les esperaban
frente a una mesa de madera espléndidamente labrada, sobre la que había una cafetera árabe de
cobre y varias tazas dispuestas para servir.
El dueño de la
casa era un hombre alto de profundos ojos negros y tez oscura, vestía una
chilaba color beige y su cabeza estaba
cubierta por un turbante plisado y de
color blanco.
Recibió a Heins con el proverbial altruismo que es habitual en los musulmanes,
y dirigiéndose al recién llegado realizó el ceremonial saludo árabe, rozando con los dedos de su mano derecha el pecho a la altura del corazón y
seguidamente los labios, para finalizar en la frente.
- Salam aleicum,
bienvenido a mi casa, espero que su estancia en Zanzíbar le sea grata.
-Aleicun
salam, señor es para mí un honor y un placer gozar de su amable y generosa hospitalidad- Respondió Heins en un árabe tan perfecto que
podría muy bien compararse con el
pronunciado por uno de los súbditos del sultanato de Zanzíbar.
A continuación
el profesor Darward salió al encuentro de Heins y estrechó
fuertemente su mano, al tiempo que le escudriñaba con una intensa mirada, a la
cual correspondió Heins discretamente y
de soslayo.
El profesor Retarc Darward, era un hombre de unos cuarenta y ocho años, bajo de
estatura, con un físico atlético
e impresionante; lucía una
espléndida barba rojiza, y su mirada era
penetrante y demoledora. Hombre inquieto y de acción, era una eminencia en cuanto a la
arqueología se refiere, así como en todo aquello que estuviese relacionado con
África Antigua. Dominaba perfectamente el alemán, el francés, el italiano, el
árabe, el turco y el sawili. Su nombre había saltado a la portada de los
periódicos, un par de años atrás, al haber dirigido la expedición que
descubrió la tumba de Allamistakeo,
el faraón anterior a la era
predinástica y que tuvo su asentamiento
y reinado en la legendaria Coptos
- Joven,
bienvenido al país de las mil y una noche, espero que nuestra relación, tanto
en lo referente al trabajo, como en lo personal, transcurran en un ambiente de
mutuo respeto y entendimiento.
Con estas breves palabras, Heins percibió la
sensación de que era acogido en aquel
selecto círculo, al tiempo que se le invitaba a tomar asiento en los perfumados cojines situados en el suelo.
-Supongo que
serán muchas las preguntas acerca de la
expedición, así como el motivo por el cual ha sido usted contratado, la misión
que ha desempañar, y lo que esperamos de usted.
Heins intentó
aprovechar la invitación del profesor para
expresar las múltiples preguntas que requerían su enorme curiosidad, pero el profesor se
anticipó, y adivinando sus dudas, le
expuso con énfasis el proyecto, adornándolo con toda clase de
detalles.
-La expedición
que tenemos proyectada tiene el
propósito de explorar vestigios de tumbas faraónicas en la Alta
Nubia, y para ello tendremos que alcanzar las fuentes del
Nilo iniciando el viaje en Mombasa, desde donde partiremos con el Lunatic Express, el cual -si no surge algún
imprevisto- nos llevara hasta Kampala, y
a partir de este lugar nos dirigiremos al
reino de Bugamuri situado en el mismo corazón de África, para desde este punto y, siguiendo el accidentado curso del río, llegar hasta a la
ardiente y enigmática Dyebel Barkal ( La Montaña Pura).
Escuchando las explicaciones del profesor Darward, y para su sorpresa, Heins pudo
comprobar que no era como él le había imaginado, un severo y retraído
investigador pagado de sí mismo, muy al contrario resultaba un hombre cercano, cuyo entusiasmo
e ilusión por aquello que estudiaba y amaba, resultaba contagioso.
Tras escucharle atentamente, Heins
tomó la palabra, siendo consciente de su
condición de subordinado, pero al mismo tiempo dispuesto a no permitir que dicha
situación le intimidase lo suficiente como para dejarse arrastrar en aquella
atractiva pero a la vez extraña aventura, plagada de
incongruencias e incógnitas, sin haber aclarado antes toda aquellas
confusas dudas que no lograba entender y le causaban una
gran ansiedad.
- Con todos mis
respetos profesor Darward, soy
consciente de mi propia inexperiencia, dado que éste será mi primer contacto
con el trabajo de campo en la arqueología, pero ello no es óbice, ni impide, que posea unos mínimos
conocimientos de geografía, hecho este que coincide con las opiniones
expresadas por un cazador llamado Larc Serps
con el cual coincidí y realicé el
viaje de Londres a Zanzíbar- Heins
se interrumpió unos instantes,
esperando observar alguna reacción por parte de su interlocutor, el cual
permaneció impasible-. Pues bien, coincidiendo con la opinión de mi compañero
de viaje y, al parecer también de esta
expedición. Yo me preguntó ¿Por qué se
ha escogido la ruta más difícil y peligrosa, para llegar al lugar en el cual se
supone hemos de realizar las
excavaciones e investigaciones? Y antes de que me responda, deseo añadir otra
pregunta ¿Qué hay de cierto en las insinuaciones efectuadas por
Mister Serps, respecto a que esta expedición encierra un misterio, o que
existe algo extraño y oculto en la forma
en que se está gestando?
Fue entonces
cuando Heins observó como el profesor
realizaba un leve gesto a su anfitrión
el mercader árabe, al cual respondió
éste con una palmada, la cual como si de un resorte se tratase, hizo que se abriera una puerta disimulada en
un lateral de la sala…
…Y para su sorpresa cruzarón el umbral de aquella puerta se presentaron Larc Serps, el cazador y Philby Singer, el circunspecto funcionario de su Majestad el rey de Inglaterra.
…Y para su sorpresa cruzarón el umbral de aquella puerta se presentaron Larc Serps, el cazador y Philby Singer, el circunspecto funcionario de su Majestad el rey de Inglaterra.
- Mister Heeins,
aunque como usted ha comentado ya se conocen, le presento a Larc Serps; será nuestro guía en las todavía inexploradas selvas del África Central, en las cuales nos
habremos de adentrar para conseguir los objetivos de nuestra expedición - y dirigiéndose al cazador su voz adoptó un tono enérgico y
autoritario-. Mister Larc en lo
sucesivo habrá de controlar sus
excesos, tanto con el alcohol, cuyo
consumo es castigado severamente por la ley islámica… - el profesor
se interrumpió de manera deliberada, para a continuación concluir con
sequedad - … como en sus indiscretas
manifestaciones verbales en público en todo lo que atañe a esta expedición.
En el rostro de Heins se reflejó la perplejidad y el asombro ante aquella inesperada irrupción y presentación, no pudiendo evitar expresar su extrañeza y formulando otra pregunta al profesor.
Serps, aceptó la
reprimenda y advertencia del profesor guardando un servil silencio, y al tiempo que se acomodaba en los mullidos
cojines situados en la sala, inclinó su cabeza
hacía Heins a modo de saludo.
-También le
presento a Philby Singer, agente
del Intelligence Service, asignado por
el Foreign Office para supervisar la
seguridad de la expedición – añadió el profesor, suavizando el tono de su voz,
y dirigiéndose al circunspecto hombrecillo de las lentes redondas.
En el rostro de Heins se reflejó la perplejidad y el asombro ante aquella inesperada irrupción y presentación, no pudiendo evitar expresar su extrañeza y formulando otra pregunta al profesor.
- No dispongo de
mucha experiencia en lo referente a los entresijos que envuelven la
organización de una expedición arqueológica, y disculpe mi extrañeza
profesor; pero… ¿ Desde cuándo el Foreign Office
designa a un agente del Servicio de Inteligencia, para realizar labores
de inspección en un trabajo que corresponde a arqueólogos o egiptólogos?
-¡Ah juventud impetuosa! -Exclamó el profesor; al tiempo que dando una amistosa palmada en la espalda de Heins, y como respuesta a la pregunta de éste le mostró dos pequeños objetos que extrajo de uno de los bolsillos de su pantalón. Uno de ellos una tablilla dorada en la que destacaba La cruz de la vida, resaltada en bajo relieve. El otro era un pequeño trozo de un mineral oscuro sobre el cual habían grabada una extraña escritura a forma de estela.
-¡Ah juventud impetuosa! -Exclamó el profesor; al tiempo que dando una amistosa palmada en la espalda de Heins, y como respuesta a la pregunta de éste le mostró dos pequeños objetos que extrajo de uno de los bolsillos de su pantalón. Uno de ellos una tablilla dorada en la que destacaba La cruz de la vida, resaltada en bajo relieve. El otro era un pequeño trozo de un mineral oscuro sobre el cual habían grabada una extraña escritura a forma de estela.
- Observé mister Heins esta
tablilla, el bajo relieve que en ella se aprecia se trata de un amuleto en
forma de ankh “La llave de la vida”, el cual todavía goza de popularidad en
nuestros días. La palabra ankh, además de "vida", significa “inmortalidad ", y aunque en principio la eternidad era tan sólo privilegio de los faraones, a
partir del Imperio Nuevo fue un anhelo
al que todos los egipcios podían aspirar. Pues bien, pese a su frecuente aparición en
pinturas y esculturas, el ankh no fue en realidad muy usado como amuleto, siendo
relativamente escasos los hallados en las excavaciones -Y ofreciéndole la tablilla añadió-. Mister Heins, sería usted tan amable de
descifrar -si le es posible- las inscripciones que aparecen en ella inscritas,
y luego contrastarlas con las que
aparecen en la tableta de mineral oscuro.
Ante la vista de
las tablillas Heins olvidó su desasosiego e inquietud,
centrando toda su atención en aquellos
antiquísimos objetos y el desafío de desvelar sus enigmáticos contenidos;
contempló absorto las reliquias, al tiempo que su cerebro procesaba todos los
conocimientos adquiridos durante muchos años de estudio, enumerando con la precisión y pericia de un auténtico
experto, todos los detalles que en ellos apreciaba.
- Se trata de
una tablilla rectangular… cuya procedencia no me atrevo a aventurar; los
símbolos y la escritura que aparecen en el reverso presentan caracteres que se podrían identificar como una escritura
copta primitiva; en su anverso la cruz egipcia simboliza la vida eterna, y nos
indica que se trata de un amuleto cuyo propósito y finalidad era proteger a su
portador del mal y preservar su vida
garantizando su inmunidad, por lo que podemos deducir que se trata de un
amuleto portador de un conjuro.
Heins, procedió
a la traducción de los signos inscritos en el reverso del ankh.
“Los elegidos
habrán de aguardar protegidos por el
poder del conjuro, al resplandor del río celestial... guiar el …tránsito
a. la… luz… a…
Al no poder
descifrar con exactitud la totalidad de los jeroglíficos de la tablilla del ankh, dirigió su atención a la de la tablilla oscura, cuya
escritura identificó como Ge´ez, lengua extinta empleada en el antiguo
reino de Askum - la actual
Abisinia-, y para sorpresa de Heins, apenas
comenzar su trascripción y
traducción, observó que la frase
coincidía con la de el ankh, y procedió a su lectura completa.
-“ Los elegidos
habrán de aguardar protegidos por el
poder del conjuro y la circumambulación –poderes que rechazarán
y les protegerán de la
hostilidad-, al resplandor del río
celestial que les ha de conducir y guiar en
el espacio y en el tiempo, hasta la vida eterna en el reino de “La Luz del Cosmos”
Heins no
pudiendo contener el sentimiento de
frustración que le causaba la impotencia de no poder haber trascrito correctamente los signos contenidos
en el ank, exclamó furioso.
- ¡Diantre, no lo comprendo! Este ankh contiene escritura de signos que se pueden identificar como la jeroglífica utilizada en el Antiguo Egipto -la escritura reservada a los sacerdotes-, pero al tiempo se entrecruzan con fragmentos demóticos, y a su vez también contiene signos que se corresponden con el copto primitivo entremezclados con griego. Pero lo que realmente me sorprende de los caracteres de la lengua Ge¨ez que aparecen en la tablilla oscura, es la coincidencia del texto con el que parece contener el ankh. Lo que convierte estos textos en un puzzle que no coincide con la cronología de la Historia, y que puede encerrar muchos enigmas, los cuales requerirían paciencia y muchas horas para ser descifradnos.
- ¡Diantre, no lo comprendo! Este ankh contiene escritura de signos que se pueden identificar como la jeroglífica utilizada en el Antiguo Egipto -la escritura reservada a los sacerdotes-, pero al tiempo se entrecruzan con fragmentos demóticos, y a su vez también contiene signos que se corresponden con el copto primitivo entremezclados con griego. Pero lo que realmente me sorprende de los caracteres de la lengua Ge¨ez que aparecen en la tablilla oscura, es la coincidencia del texto con el que parece contener el ankh. Lo que convierte estos textos en un puzzle que no coincide con la cronología de la Historia, y que puede encerrar muchos enigmas, los cuales requerirían paciencia y muchas horas para ser descifradnos.
- ¡Enhorabuena,
muchacho! – exclamó el profesor Darward. – Al parecer ha merecido la pena pagar
su pasaje de Londres a Zanzíbar; pues si he de ser sincero y, aun conociendo
desde hace muchos años a Sir Winston, su pariente y valedor, lo cierto es que
tenía grandes dudas respecto hasta donde podía alcanzar su capacidad como egiptólogo, dada su absoluta
inexperiencia práctica como arqueólogo. Afortunadamente no obedecí a mí
intuición, debido también en parte a la insistencia de sus profesores, los cuales como he podido comprobar no se equivocaron,
al coincidir unánimemente en su capacidad intuitiva para leer y descifrar
pictogramas y jeroglíficos.
-¡Pero si no he conseguido leer el ankh! – se
lamentó Heins, visiblemente abatido.
El profesor le miró condescendiente.
- Ha conseguido
usted en breves segundos lo que un
equipo de especialistas en leguaje jeroglífico y demótico egipcio, emplearon varios meses;
no obstante lo importante en si no es la leyenda, sino el mensaje que
ésta oculta -Ante la expresión de alivio y expectativa del muchacho, el profesor
Darward continuó explicando su
experiencia con la traducción de aquel amuleto. -Verá, con el hallazgo
de algunas ruinas aparecen jeroglíficos en papiros o en algunas reliquias; en
ocasiones son reconocibles al coincidir con los que ya conocemos gracias a la
piedra Rosetta. En otras, como es el caso que nos ocupa, nos resulta muy
difícil su traducción, convirtiendo en
un misterio de la historia antigua el
origen y el propósito de los mismos. Lo cual es motivo para que usted se encuentre aquí… al igual que todos los que nos hallamos
en esta habitación -concluyó el profesor dedicándole una paternal sonrisa.
-No acabó de
entenderle profesor – protestó Heins-
¿Qué sentido y significado tienen
las frases inscritas en estas reliquias? ¿Y qué relación tienen con la expedición?
Al formular la pregunta, Heins percibió las enigmáticas miradas de todos los presentes converger sobre él; siendo de nuevo el profesor quien, como si de una clase académica se tratase y Heins fuese su alumno preferido, continuó sus revelaciones intentando dar respuestas las interrogantes del joven.
Al formular la pregunta, Heins percibió las enigmáticas miradas de todos los presentes converger sobre él; siendo de nuevo el profesor quien, como si de una clase académica se tratase y Heins fuese su alumno preferido, continuó sus revelaciones intentando dar respuestas las interrogantes del joven.
-Es
perfectamente comprensible su perplejidad y confusión… pero lo que si habrá
usted podido deducir, al margen de mar de dudas que bullen en su cerebro, es
que su don especial para descifrar símbolos y jeroglíficos, ha sido el motivo
por el cual ha sido escogido para formar parte de esta expedición
Consciente de la tremenda curiosidad y ansiedad que
había despertado en el joven muchacho, el profesor introdujo su mano derecha en
uno de los bolsillos de su chaleco, del cual extrajo una pipa de fumar marca Dunhill, procediendo
parsimoniosamente a rellenarla de un
aromático tabaco contenido en una bolsa de color oscuro usado.
-Como decía
Edward George Bulwer Lytton, Primer barón de Lytton, “Una pipa es la fuente de
contemplación, la vida del placer, la compañía del sabio; y el hombre que la
fuma, piensa como un filósofo y actúa como un samaritano”
Una vez
expresado el pensamiento del barón de Lytton por el profesor, éste aspiró con
avidez, inhalando una fuerte calada de humo, y tras exhalar profundamente,
llenando la pequeña sala de aroma a tabaco, el profesor relató a los presentes
una extraña y fantástica historia, así
como los motivos por cuales había de ser llevada en secreto aquella expedición,
obligando al gobierno inglés a preservar
todo cuanto en ella se descubriese, y
garantizando con la presencia de un agente del Foring Office, que así fuese.
-En el inicio de mi carrera como arqueólogo,
allá por el año 1916 realicé unas
excavaciones en las tumbas faraónicas halladas en Dybel Barkal,
que hubieron de
ser suspendidas por motivos de falta de presupuesto; en ellas ya hallé indicios
en unos papiros, que
hacían referencia a una antigua leyenda
acerca de la inmortalidad a través de una Luz celestial, que periódicamente
visitaba la Tierra viajando desde los confines del Universo, y que absorbía
los cuerpos y las almas de los elegidos otorgándoles la inmortalidad, siendo estos transportados hasta el lugar de
procedencia de dicho Rayo de Luz Divina. Allí encontré también amuletos con el ankh,
idénticos al mostrado.
Ante la creciente expectación que sus palabras producían en Heins, y también en los demás
miembros de la expedición, el profesor saboreaba con placer calada a calada, aquel tabaco de
origen sudamericano, al tiempo que
exponía sus fantásticas experiencias.
-Hace cinco de años, tuve la oportunidad de excavar en unas ruinas pertenecientes a un antiguo
monasterio copto monofisita enclavado en el antiguo reino de Axum, situado en
la actual Abisinia; allí encontremos, antes de que los italianos invadiesen el
país, varios ankhs, la tablilla escrita
en la lengua Ge¨ez , que usted ha traducido, y también hallemos parte de un manuscrito escrito en
una lengua que dados sus caracteres
jeroglíficos, en principio creímos reconocer como copto primitivo, pero al
ponerlos en manos de un experto en ese tipo de
escritura tan sólo pudimos descifrar unas referencias a un ritual
esotérico cuya finalidad era abrir un espacio sideral, el cual habría de generar una energía, a la
que denominaban la Luz, y que tendría la
capacidad y virtud de conceder la de inmortalidad a aquellos que fuesen iluminados por ella. En
cuanto al ankh, el cual ha tenido usted en sus manos Mister Heins, lo hallemos
en la tumba de Allamistakeo, en el delta del Nilo - el profesor, aspiró una
nueva calada de su pipa, y continuó su disertación.
-Tras largos
años de búsqueda e investigación, y haciendo caso omiso a las voces que
menospreciaban el posible simbolismo de aquel trozo de manuscrito así como los
signos del Ankh y la tablilla, y ahora, después de haber ya casi desistido de
investigar su origen y significado… –el profesor hizo una pausa como si
titubease, y a continuación prosiguió:
…Hace seis meses arribó a Zanzíbar una caravana
procedente del corazón del continente africano, el objeto de la misma era
obtener marfil, animales salvajes... y
esclavos. 
El jefe de la caravana era un agente del comerciante Tip Salim Ahmed
Suleyman; éste individuo cuenta que en su contacto con los nativos de una tribu
colaboradora, tuvo ocasión, oculto en la espesura de la selva con el propósito
de conseguir apresar salvajes de una tribu rival, de ser testigo de un ritual
de brujería fetichista pagana. Un grupo
de varios nativos, entre los que habían
individuos de ambos géneros, masculino y femenino, se encontraban
reunidos en torno a un gran fuego,
en el mismo había un brujo que era el jefe
del ceremonial, éste recitaba repetidos sortilegios y ensalmos, en una
lengua que era completamente desconocida
para el intruso observador, pero que
parecía estar dirigida a invocar a algo o alguien a quien esperaban ansiosos y expectantes todos los que allí se
encontraban. De pronto y ante el espanto del agente comercial enviado por Tip
Salim, se produjo un fenómeno extraordinario al comenzar a temblar la tierra, e
inmediatamente formarse una especie de
tromba de fuego entorno al grupo de nativos y el brujo y,
que tomando la forma de una burbuja los engulló a todos ellos, incluida la gran
fogata que alumbraba la
escena, quedando el lugar en la más completa oscuridad. Cuando todo hubo pasado, el lugar estaba completamente asolado y sin rastro alguno de
vida. Lo que el empleado dice haber visto, lo
describe como una especie de rayo divino… Y en las inmediaciones del
lugar de tan extraordinario suceso encontró varios amuletos del omnipresente Ankh, idéntico a los que ya conocemos. Todo ello comunicó el
empleado a Tip Salim Ahmed, éste a su vez lo comunicó al sultán, y éste por
último lo puso en conocimiento del cónsul inglés en la isla, el cual redactó un
informe que fue enviado por conducto diplomático al gobierno de Inglaterra.
Tanto Heins como Larc Sreps el cazador - que
al parecer eran los únicos en aquella reunión que desconocían aquello
que acaba de revelar el profesor-,
quedaron atónitos ante la extraña y perturbadora historia, el profesor
se dirigió entonces a Heins.
- Mi joven
amigo, Mister Singer se encuentra aquí
como representante del gobierno, para evitar que aquello que podamos descubrir
caiga en manos de alguien que pueda hacer mal uso de ello, e intente
controlar esa energía, que ignoramos qué
es y de donde procede, y que parece ser capaz de proporcionar la inmortalidad, y pueda utilizarla como un arma muy poderosa
con utilidades insospechadas y posiblemente perversas ¿Responde todo ello sus
dudas acerca del motivo por el cual se
encuentra aquí Mister Singer, y el gobierno de su Majestad, desee proteger
celosamente los hallazgos que se
produzcan en esta expedición?
Dando el
profesor por supuesto que la
respuesta de Heins era afirmativa,
sugirió – tras insistir a los presentes en la confidencialidad de todo aquello que acababan de escuchar- que ya podían
dirigirse al Palacio de las Maravillas, en donde el sultán los aguardaba
para conocer a los
miembros de la expedición y desearles
suerte en la empresa que habían de acometer y que al día siguiente iniciarían, con el permiso
de Allah el magnánimo.


Aquella noche
Heins quedó deslumbrado ante la riqueza, el lujo y el boato que rodeaban la
corte oriental del sultán,
las cuales le hicieron pensar que se hallaba en el
jardín de las mil delicias. Allí fue presentado al sultan Khalifa bin Horub,
así como el cónsul inglés y a diversas
personalidades representantes del gobierno de su graciosa majestad , todos
ellos brindaron a su salud, y por el
éxito de la expedición, habiendo
recibiendo ésta a su vez el
beneplácito de su majestad el rey Jorge VI, así como la permiso del sultán de
Zazibar, el cual deseo y recabó para la
misma la bendición de Al-láh el magnánimo y muy misericordioso.
Aquella misma
noche, ya avanzada la madrugada, cuando
todos descansaban, y deslizándose entre
las sombras de las estrechas callejuelas del Stone Town de Zanzibar, uno de los miembros de la expedición que
había estado presente en la reunión del profesor Darward, hacía llegar al
consulado alemán un mensaje cifrado con los detalles secretos de la expedición
y todos aquellas revelaciones extraordinarias que el profesor había comunicado
a los expedicionarios.
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