viernes, 28 de octubre de 2016

Sueños regresivos- Diario de un superviviente





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-SUEÑOS REGRESIVOS -  Diario de un superviviente 






“¡Qué pesadilla! Soñé que me encontraba embutido en un cuerpo como el de mis ancestros, sufría dolores y enfermedades, hambre y fatiga. Pero en contrapartida acariciaba y era  acariciado, amaba y era amado, sensaciones sublimes ya olvidadas  y que perdimos junto a nuestros cuerpos, miserias y horrores”


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Las imágenes oníricas del sueño  de la  noche anterior embargaban la mente del capitán de la nave intergaláctica  “Esperanza”, cuando éste se   dispuso a abrir de nuevo el cuaderno de bitácora y  anotar en él  los últimos terribles  acontecimientos que  habían dado  un giro inesperado a la  delicada y difícil misión que veinte años atrás le había sido encomendada.

Al contemplar las primeras anotaciones, que al comienzo de aquella odisea, anotó  en el cuaderno, recordó  el motivo que causó aquella diáspora; en lo más profundo de su subconsciente permanecía grabada la memoria  de su propio planeta degradándose ante la  pasividad e ineptitud de sus gobernantes, la mirada pasiva, atónita y, en muchos casos ingenuamente  cómplice de la población mundial, y la mezquindad y egoísmo de  una economía rapaz e insasiable

La explotación abusiva de los recursos naturales,  junto a su destrucción  progresiva e implacable, añadido a una feroz contaminación del planeta, dio lugar  a una terrible hambruna que afectó al noventa por cien de la población y que desencadenó una gran pandemia.  Fue entonces cuando se produjo  el gran cataclismo que  provocó la gran explosión derivada de los experimentos que pretendían  obtener fuentes de energía barata y de inmensa e ilimitada  potencia.

Debido a la descomunal y violenta explosión el planeta sufrió una fisura que lo atravesó de eje a eje, amenazando con partir su gran masa en dos mitades,  con el consiguiente cataclismo y hecatombe de proporciones apocalípticas que ello conllevaría.

Ante la inminente y previsible amenaza de destrucción, caos y extinción de toda vida en el planeta que les vio nacer con sus océanos, con sus montañas, bosques y ríos y,  en el cual quedaban a su suerte millones de  formas de vida, unos cuantos científicos unieron sus conocimientos en un intento desesperado  de salvar a unos pocos semejantes de su especie.

Así,  utilizando los más avanzados proyectos tecnológicos conocidos  y haciendo uso de la misma fuente de energía que había conducido al plantea a su destrucción, lanzaron al hiperespacio profundo la nave “Esperanza “.  Al mando de la misma se hallaban el capitán Hooward  Clarke y una tripulación  de veinticinco miembros de ambos sexos, en la que se encontraban  físicos, biólogos, ingenieros, y expertos en todas aquellas ramas cuyo conocimiento y saber, les habría  de permitir encontrar y poblar un planeta que reuniese las condiciones adecuadas  para  aterrizar  y poder vivir en él, depositando  la preciada  carga que la nave portaba en sus bodegas, y que consistía en  mil seres de ambos sexos  escogidos, del planeta  que extenuado pronto acabaría desapareciendo, hombres y mujeres que   habrían de permanecer en estado de  hibernación, esperando el momento de  despertar de su dulce  letargo, para con su especie  repoblar algún planeta perdido en el Cosmos.

Dos décadas habían transcurrido viajando a velocidades superlumínicas, neutralizando el efecto  causado por el paso  del tiempo en sus  cuerpos, mediante la aplicación práctica  del principio de  la retrocausalidad, de forma que,  si durante el viaje  hubiesen  podido mirar  hacia atrás con atención,  les habría -mediante  dicha singularidad  distorsionada de la física, que  permite  acontecer  antes  el efecto  que la causa-   les habría dado ocasión, considerando  el objetivo de su viaje, de poder observar  el azaroso desenlace  que el futuro les depararía. Ahorrándoles  el sufrimiento de ver  estallar su propio planeta en millones de fragmentos.

 Observación en teoría, que de  haberse producido, habría sido gracias a existir  por medio  una curva temporal  cerrada,  responsable de que sucediese  tan peculiar distorsión de la Física, que en la práctica aplicada  permitía  mediante el fenómeno conocido como “Psi”, contemplar semblanzas y reflejos del futuro.

Durante la larga travesía  tuvieron ocasión de escudriñar  los más intrínsecos y recónditos rincones de numerosos Sistemas Solares ubicados en lejanas  Galaxias, intentando  hallar en el infinito Cosmos un planeta que reuniera las condiciones climatológicas, atmosféricas y medioambientales que les  permitiese habitarlo y poblarlo




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Bitácora de a bordo

Capitán Hooward  Clarke

Año 20 de la diáspora



Infinitas son las líneas de profunda soledad

que  al extraviado  navegante

guían y acompañan

en su ímproba búsqueda

de vida y libertad

                                              H.C.



Por fin,  y después de de tan largo viaje buscando en la soledad del profundo Universo, llegó una señal,  una señal que nos condujo hasta  un pequeño Planeta ubicado en el extremo de una  galaxia en forma de espiral,  en el que, según los datos facilitados  por los sensores de la nave, se daban las condiciones idóneas para poder ser habitado. Poseía fuentes de  energía, atmósfera,  agua, temperatura adecuada, gravedad, un planeta lo suficientemente cercano para mantener el eje gravitatorio,  y planetas gigantes a la suficiente distancia  como para que su  atracción gravitatoria le protegía de asteroides.

Visto desde el  espacio el  Planeta ofrecía   un aspecto dulce y pacífico,  con su intenso color azul celeste producido por la gran cantidad de agua que cubría  sus tres cuartas partes.

Pero aquella   apariencia acogedora  resulto ser   engañosa, pues el Planeta  estaba  habitado por una civilización muy avanzada tecnológicamente  y  apenas traspasó  la nave su atmósfera, ésta  fue interceptada por un comité de recepción compuesto por varias naves fuertemente armadas que invitaron a sus tripulantes a aterrizar en un lugar preparado al efecto por ellos


Fuimos  conducidos a una zona desértica y aterricemos  en una base semioculta entre montañas;  allí habían dispuestos varios hangares y en uno de ellos fue introducida la nave “Esperanza” con toda su tripulación y  su preciada carga.

El primer contacto con los habitantes y anfitriones de aquel  lugar fue gélido  y decepcionante, pues aún siendo aquellos  seres muy similares a nosotros  tanto en su aspecto físico como en su lenguaje y  forma de expresarse, había  en ellos una mecánica  y extraña  altivez que producía escalofríos.

Apenas yo, Hooward  Clarke, como  capitán  de la nave “Esperanza”,  intercambié con ellos unas  cuantas frases, comprendí  que eran mucho más las diferencias que nos distanciaban de aquellos seres, que las coincidencias que aparentemente podían parecer unirnos

Muy poca fue la información que de ellos obtuvimos, tan sólo que por nuestra  seguridad  deberíamos permanecer  sometidos  a una cuarentena preventiva y  mientras tanto tendríamos  que colaborar y hacer una declaración del lugar de donde procedíamos, el propósito de nuestro  viaje y el destino del mismo.

Aquellos seres del planeta “Vida” – así es como mi tripulación  le habían bautizado – realizaban aquella tarea en forma maquinal e impersonal como si se tratase de un protocolo al que estaban habituados. Sólo preguntaban y tomaban notas de forma maquinal,  nunca respondían a las incógnitas e incertidumbres que lógicamente  se agolpaban, corroyendo y mortificando  las mentes de mi tripulación… y de mi mismo,  aunque yo intentase ocultarlo.
 
 Cuando  se interrumpían los  interrogatorios,  éramos  conducidos a una gran sala de paredes altísima, en cuyo techo había unas claraboyas a través de  las cuales una tenue luz se proyectaba  iluminando  el recinto.  Fuimos informados de que deberíamos permanecer allí  encerrados a cal y canto hasta que acabase la cuarentena.

 Trascurrieron varios días en los cuales se repetía la misma rutina de ser interrogados con las mismas preguntas, por distintos individuos de aquella insípida raza, de fría mirada y labios sellados. Ya  la preocupación y el pesimismo comenzaban  a hacer mella en nuestros  espíritus, cuando encontrándose recluidos tras sufrir otro  de aquellos prosaicos e insulsos  interrogatorios, y hallándonos  tremendamente alicaídos, advertimos que una   mampara  que cubría uno de los tubos del sistema de ventilación se deslizaba dejando al descubierto un gran orificio, y entonces  recibimos  una visita inesperada…

Del negro agujero asomaron unas piernas morenas y musculosamente torneadas, a las que siguió  el  pequeño  pero graciosos y elástico cuerpo de una muchacha  que se deslizó con sigilo hasta el suelo con sorprendente agilidad;  la joven aparentaba  unos veinte  años y vestía una extraños ropajes de intensos colores  bajo los que se adivinaban unas sinuosas y sugestivas curvas, su  rostro de agradables facciones  era  agraciado con una nariz respingona, un mentón perfecto, y unos labios generosos que se complementaban  con sus  ojos rasgados de mirada vivaz, siendo  su cabello  muy  corto  y  de  un color pelirrojo  brillante e intenso.

La muchacha llevándose  el dedo índice  de su mano a derecha a los labios   nos  hizo gestos para que guardásemos  silencio.

Inmediatamente un flujo mental  se cruzó entre la mente de la visitante y  la mía, al ser yo el  elegido por la joven para comunicarse mediante la telepatía.

- Mi nombre es Aura,  soy la comandante de la nave  “Borell”, y mediante el poder que me concede la Retrocognición conozco toda vuestra vivencia vital reciente; procedo del planeta Esfera situado en  la galaxia de  Abell en el extremo del Universo  más lejano a este lugar, nuestra tecnología nos sitúa en un plano inmensamente superior  al vuestro, y al que poseían los seres que habitaban hace mucho tiempo  este planeta en el que nos encontramos atrapados.

Yo como capitán de la nave “Esperanza”, hallándome  ansioso y preocupado por el peligro que corrían aquellos a los que me habían sido encomendados, en aquella  misión de supervivencia de nuestra especie, intenté preguntar a la muchacha de los cabellos rojizos, pero las ideas se atropellaron en mi  mente.

La joven me tranquilizó al tiempo que continuó con su presentación, y el motivo y propósito  que la había conducido hasta nosotros.

- Nuestra avanzada ciencia nos permite desplazarnos con nuestras naves a cualquier parte del Cosmos conocido  anulando el efecto espacio-tiempo  mediante la energía  que nos proporciona la antimateria,  pero preferimos utilizar los  diferentes portales estelares diseminados por el Universo para misiones  como la que nos condujo hasta aquí.

La joven pelirroja transmitía con rapidez asombrosa sus pensamientos, mientras yo me  esforzaba por asimilar toda la información que ésta me  transmitía.

-En esta ocasión el objetivo de nuestra misión   - prosiguió la muchacha- consistía  en recabar información acerca de los actuales progresos que este planeta había desarrollado desde nuestra última visita.

-Vayamos por partes.  ¿Cuál es la misión que os condujo aquí  y cuánto tiempo ha transcurrido desde esa última visita a la que has hecho referencia? –interrogué, en un cauteloso intento por intentar mostrar mi control y autoridad

-Ciento cuarenta años, según nuestro computo temporal, mil años  según el transcurrido en este planeta

-¡Vaya! ¡Eso es mucho tiempo! –Exclamé- ¿Y qué finalidad tenía el recabar información después de tantos años transcurridos?

-Como consecuencia de la curvatura espacio-tiempo, y dadas las dimensiones del planeta Esfera del cual procedo, el tiempo para nosotros  ha transcurrido y lo he hemos percibido de forma distinta a como lo ha  percibido este planeta,  y como lo podíais haber hecho  vosotros mismos. En cuanto al objetivo de  nuestra  misión, ésta consistía  en recabar información sobre  un estudio del desarrollo y evolución en planetas del Cosmos conocido, en  donde  se puedan dar  condiciones de vida;  proyecto que ya venimos estudiando desde hace  unas diez  décadas.   Lo que aquí hemos  hallado  ahora ha sido una sorpresa, al encontrar  en los individuos de  este planeta un desarrollo tecnológico  tan excepcionalmente avanzado, lo cual es una aberrante anomalía, teniendo en cuenta que no se corresponde con la evolución cerebral y cognitiva, así como  espiritual  y natural, que deberían tener, de haber seguido su curso normal el progreso de los individuos que pueblan este lugar.

-¿Y puedo suponer, que habréis llegado a determinar el porqué de dicha anomalía? –me atreví  a aventurar socarronamente, ya que comenzaba a sospechar que aquella criatura estaba un tanto enajenada.

-¡Por supuesto! – respondió rápidamente la interespacial muchacha, lanzando  su flujo  de información telepática en un tono que denotaba amor propio herido- Al parecer por alguna razón que desafía totalmente las leyes físicas calculadas por los que nos antecedieron hace cien años, este planeta recibió la visita de otros que como nosotros vinieron del espacio. Esta visita no había ninguna posibilidad de que ocurriese, dadas las distancias que separaban este planeta del más cercano que disponía de tecnología necesaria para poder hacerlo, según nuestros mapas y cartografía del Cosmos, que poseemos   

-¿Y qué fue lo que ocurrió, según vuestra superior inteligencia? –Pregunté, ya en tono abiertamente de chanza, pensando que aquella chiquilla de rojos cabellos había perdido la cabeza.

-Señor, yo que usted no me tomaría a la ligera lo que nuestra visitante le está exponiendo  - Intervino la teniente Loana, segundo en el mando de la nave “Esperanza”, ésta había percibido el flujo de la conversación mental, que yo,  y la joven que se había presentado como Aura, estábamos mantenido extrasensorialmente, y había creído conveniente intervenir-   Cabe la posibilidad de que en el Universo Infinito se produzcan hechos como el que nos ha conducido a nosotros hasta aquí, que fuerce a sus habitantes a iniciar un éxodo para poder sobrevivir, y también cabe la posibilidad de que en otros lugares del espacio profundo,  y de los  cuales  nada conocemos,  hayan conseguido desarrollar tecnologías y  capacidades que hasta ahora nosotros desconozcamos, e incluso ni  siquiera imaginásemos.

La pelirroja visitante mostró una sonrisa de agradecimiento a la teniente Loana, y  a continuación respondió a la pregunta capciosa del capitán.

-¿Capitán, estoy segura  que conoce  usted el significado de las palabras retrocausalidad y paradoja? -inquirió  la pelirroja, y sin esperar la respuesta, respondió ella misma- Pues bien, ambas cosas, retrocausalidad y paradoja es lo que por deducción, concluimos que se han producido aquí.  Deducimos que por  alguna extraña razón llegaron hasta este planeta…

-Vida, Vida es como nosotros le llamamos a este planeta – Interrumpió la teniente Lona

-… ¿Vida?  Bien por mi parte no hay problema - Aceptó Aura, la pelirroja-. Por algún motivo que todavía ignoramos -continuó, tras brindar una mirada de simpatía a la teniente-  en  algún momento de esos mil años que transcurrieron en este planeta desde nuestra última visita, algo provocó que las neuronas albergadas en el cerebro de una especie  en particular que en él habita,  sufriesen una evolución excesiva y  anormalmente acelerada, multiplicándose en número y consistencia. Dicha metamorfosis proporcionó infinitas posibilidades y habilidades a estos individuos, posibilidades que aprovecharon y usaron para dominar todo el entorno natural con el cual convivían, e incluso  desarrollar la tecnología suficiente como para…  convertirse y transformarse a sí mismos en seres superiores y casi  inmortales, con posibilidades de lanzarse a la  conquista de las estrellas e incluso ambicionar conquistar todo aquello que hallen en ellas… -La muchacha  interestelar contuvo unos instantes su alocución-, … y ahí es donde entendemos se produce antes el efecto que la causa, o sea la retrocausalidad,  al haber  conseguido estos seres “dominar antes el cielo que la tierra”. Si se me permite la metáfor.

Aura, hizo una pausa y dirigió una penetrante mirada con sus ojos rasgados, a la teniente Loana  y a mí, como intentando comprobar en el interior de nuestras mentes si éstas asimilaban  aquello que les estaba revelado.

-El motivo de dicha transformación y sus consecuencias, lo atribuimos -aun considerando que es físicamente imposible, dada la infinita distancia que les separa de cualquier lugar del Universo conocido y  que existe inteligencia-, lo atribuimos –repitió-  a la visita, después que nosotros estuvimos aquí,  de una civilización con una extraordinaria capacidad tecnológica, dicha tecnología es la que proporcionaría, en tan escaso espacio de tiempo, el impulso y el desarrollo suficiente  a estos seres, para su impresionante emerger de la barbarie más absoluta, a la situación de extraordinario  desarrollo y superioridad tecnológica en la cual se hallan ahora. Y aquí precisamente es donde nos hallamos ante la paradoja, pues es un contrasentido nuestra deducción, pero aunque vaya contra el sentido común, es la única explicación que podemos dar a lo que aquí pudo haber sucedido.

- ¿Y en qué situación nos coloca a nosotros el que esta civilización se halle tan avanzada?  - Preguntó la teniente Loana, temiendo  escuchar una respuesta que no le iba a agradar.

- Para empezar os diré que mi nave y mi tripulación non encontramos  aquí retenidos unos tres meses, según el cómputo temporal de este planeta, al que vosotros denomináis “Vida”.  Hemos intentado hallar la  forma de escapar, pero todo el perímetro de la base en que nos hallamos, está sujeto a una fuerza  electro magnética la cual impide la salida al exterior a todo aquel individuo, nave o máquina que no disponga de un lector identificador. Durante el tiempo que hemos estado retenidos, ya han desaparecido unos cuantos de  los miembros de mi tripulación, queremos creer que han escapado… pero mucho tememos que hayan sido objeto de cruentos experimentos por parte de quienes nos retienen.  Pero también hemos observado que los seres que nos tienen aquí inmovilizados, aunque iguales, no son todos tan  iguales, y en este aspecto, teniendo en cuenta el estudio antropológico que hemos extraído de  otros planetas donde  existe vida, no se diferencian de ellos  en cuanto a sentimientos y pasiones, reacciones y contradicciones  Así,  tenemos el ejemplo que confirma la regla, al tener contacto  con alguien que    e identifica como profesor *Murcicante Mundano Guindilla, éste  nos  ha mostrado de forma clandestina, el interior de la base tal como es  realmente, ya que lo que  habéis podido percibir, no es más que una  tapadera, y una infinitésima parte de su totalidad ,  pues la verdadera base  se halla distribuida en  siete niveles que hay bajo tierra…

Ante la expresión de asombro del capitán y la teniente, más el resto de la tripulación de la nave “Esperanza”, que se habían unido a ellos percibiendo el flujo mental de la pelirroja muchacha  del planeta  Esfera,  ésta prosiguió desvelando todo aquello que conocía.

-El profesor Murcicante nos mostró también los experimentos infames de que son objeto los tripulantes de las  naves, que como nosotros caen en poder de sus congéneres. Y por lo que nos ha revelado,  en los niveles más bajos de la base  existen laboratorios  donde experimentan con aquellos seres que tienen la desgracia de ser atrapados por la poderosa y amplia tela de araña, que en este planeta  tienen expandida en el espacio exterior en un radio cada vez más amplio. Al  parecer es evidente que lo que pretenden  es extraer todos los conocimientos científicos que poseen sus prisioneros, y lo peor de todo es que  tenemos la certeza que el propósito que persiguen, es el de utilizar toda esa ciencia y saber con fines agresivos contra todo aquel planeta del Universo que tenga vida. Al parecer  existe una  clase dominante, que  ha acumulado  toda la tecnología y el conocimiento captado y robado a sus visitantes del exterior. Conocimientos que  no ha  compartido con sus congéneres,  para civilizar la brutalidad albergada en sus   mentes primigenias, y a quienes  mantiene  en la esclavitud,  siendo  una clase sumida en la ignorancia y la inopia más absoluta,  siendo este grupo  la mayor parte de la población.  Tan sólo unos pocos – que como el profesor Murcicante pertenecen a una clase privilegiada- han comprendido el error y el genocidio de dimensiones cósmicas que  están cometiendo con  sus congéneres en  este planeta y con todos aquellos que los  visitan desde el espacio exterior. 

 Tras su detallada información, la joven pelirroja, nos  invitó a la teniente Loana  y a mí, a acompañarle a través del sinuoso entramado de tubos  que componían el aire acondicionado del recinto,  tras un tortuoso recorrido arrestándonos por  la red del conducto de aire acondicionado, descendimos al suelo  y  nos encontremos en un largo pasillo que nos condujo hasta un  elevador, éste nos bajo  a una velocidad vertiginosa hasta a una gran profundidad  la cual pude calcular en unas treinta  alturas, una vez abandonamos el ascensor  hubimos de esquivar varios individuos que fuertemente armados vigilaban el lugar, por fin nos introducimos en una de las muchas dependencias que  allí habían, y conocimos al profesor Murciante Mundano Guindilla.

Este era un hombre de una gran estatura  enfundado en una bata blanca, cuya edad rondaría  los  cuarenta, de piel clara, sus ojos,  que escondía tras unos  diminutos lentes, se apreciaban de un suave color azul, lucía  
 una hermosa y larga  mata de  pelo negro  recogido con un pañuelo de color purpura,  y en su rostro se podían  apreciar unas  nobles  facciones que eran realzadas por un fino bigote  y  una estilizada barba plateada, pudiéndose deducir -en contraposición a los fríos  guardianes con los que hasta ese momentos  habíamos tratado-  tanto por   sus modales como por  su lenguaje que se  trataba  una ser amable, de  gran sensibilidad y exquisita educación..

En principio se mostró receloso y alarmado ante nuestra presencia, pero Aura le convenció, asegurándole que tenía la completa seguridad de que éramos los más indicados de todos cuantos visitantes de las estrellas habían en aquellos momentos allí retenidos, para poder enfrentarse a sus congéneres, enloquecidos por el ansia de poder tecnológico y espacial.

 Murcicante Mundano, * *comenzó  una confusa historia acerca de la transmutación  que sus neuronas cerebrales -mediante una hermética y arcaica alquimia, obtenida a través de unos papiros antiquísimos- le  habían sido transmutadas  en la persona con la cual nos estábamos comunicándonos, pero al observar la extrañeza que mostraban nuestros semblantes, abandonó aquello que en su subconsciente bullía por transmitir, y regresando al espacio y tiempo en que se hallaba, nos explicó que al ingresar como técnico experto en automática robótica  aplicada a la  astro aeronáutica, en aquella prisión- laboratorio en la que nos hallábamos, no era  consciente de los experimentos  que allí se realizaban, ni  del objetivo último  que estos tenían, y que no eran otros, que el de extraer y robar todos aquellos conocimientos y avances que poseyesen aquellos individuos que podían proceder el espacio exterior y que caían en su redes, tal y como nosotros habíamos caído. Pero la revelación más espeluznante fue la que nos reveló  acerca de la verdadera naturaleza e intención de  aquellos  seres, que desde la cúspide del poder  movían los hilos en aquel inhospitalario plantea

-La evolución de la vida en nuestro planeta sufrió una tremenda convulsión, al recibir la visita de una nave espacial procedente de un lugar  situado más allá de  la galaxia XZS ,y próximo a la nebulosa de Anierdna … Sí, Aura,  existe vida mucho más desarrollada tecnológicamente a la de tu planeta, y mucho más lejana a los lugares que tu  avanzada civilización ha podido llegar- comenzó  con gesto compungido Murcicante, al creer conveniente aclarar con la muchacha, dada la expresión de asombro de la joven-  Debes perdonarme, hasta ahora no había tenido valor para confirmar tus fundadas sospechas, debes comprender que   toda precaución es poca, dada la  estricta vigilancia a la que nos vemos sometidos.

-¡Infinitas son las líneas estelares que conducen  al  espacio profundo! –Exclamó Alba la pelirroja, i
nterrumpiendo al profesor,  al no poder contener su asombro ante las revelaciones de aquel individuo, al cual nos acaba de presentar.

-Fueron aquellos seres de infinita y superior sabiduría, llegados de  un  multiverso, a través del flujo oscuro, los que introdujeron con su avanzada tecnología, la perversión y la ambición desmedida  en algunas de las mentes  de los nativos pobladores de este lugar, cuyos progresos, evolución  y avances habían seguido hasta ese momento el curso natural y normal  de cualquier  de los infinitos planetas que puedan existir  en el Universo conocido.

Tanto  la teniente Lona, como  Aura la pelirroja, y yo mismo, escuchábamos a aquel sujeto de plática y expresión amable  que se hacía llamar Murcicante, con el interés y atención  propio del reo que espera ansioso la orden de su indulto, instantes antes del momento de  su ejecución.

-El propósito de la visita de aquella civilización tan avanzada era descubrir nuevos mundos habitables, cartografiarlos y regístralos estelar y universalmente, declarándolos  zonas conquistadas. Así, ocurrió que llego un día que estos seres  superiores se marcharon del planeta, dejando en él una presencia simbólica -subestimando la imprevisibilidad de las reacciones de los nativos-, y considerando  sería suficiente para controlar a aquellos seres primitivos que tan sólo hacía una centuria habían descubierto el fuego… Ese fue su gran error, pues por la fuerza bruta, y a costa de perecer muchos de ellos,  aquel material e instrumentos de gran precisión y alto nivel tecnológico, cayó en las manos  de los aborígenes; logrando que su contenido   les insuflase en sus neuronas el influjo e impulso, que les fraguó  la inteligencia e  inventiva para avanzar en cien años  todo el desarrollo  para el que habrían necesitado mil. Pero eso no es todo, pues  os queda por saber porqué, y qué, me hace a mí y a unos pocos más,  que seamos diferentes, pues  aún cuando aquellos que nos controlan y dirigen, afirman que “todos somos iguales,” yo soy la prueba viviente de que  “algunos somos “menos” iguales que otros”…

-¿Pero qué os ocurre? ¿Es qué acaso ninguno de vosotros ha leído a  George Orwell?- Refunfuño el profesor rebelde, ante la nula reacción de sus oyentes. -Bueno, disculpar mis desvaríos, pero me olvido que estoy hablando telepáticamente con seres ajenos a la cultura de este lugar- se justificó Murcicante.

-De “Vida”, del planeta Vida -puntualizó la teniente Lona-. Así es como le hemos bautizado.

-¡VIDA! ¡JAJaJajaja…!  –Estalló el profesor Murcicante  en sonoras carcajadas, afirmando sarcásticamente- ¡No podían haber escogido un nombre más apropiado! Por cierto, aquí los nativos  ya le bautizaron  y tenemos  nombre para él… Le llamamos Tierra. Y en el planeta Tierra, en el que nos hallamos, es donde se está fraguando esta confabulación cósmica galáctica, cuyos conjurados son el producto de la fusión del salvajismo y la superstición primitiva, con la tecnología arrebatada a los llegados del Horizonte de sucesos. Como producto de ello, de la fusión alienígena y terráquea  efectuada en el crisol llegado del  universo oscuro, surgieron  unos individuos  que son como autómatas o robots,  les llamamos Los Conectados, estos  no sienten ni dolor, ni placer, ni amor, ni odio,  ellos son el ejército-policial  y el brazo represivo y ejecutor  diseñados para servir ciegamente y hacer que sean aplicadas las directrices del  Gran Consejo, órgano superior, legislativo, judicial y ejecutivo  que gobierna esta  sociedad  de distopía en la que habéis venido a caer.

-Bien, profesor! Ya sabemos con quienes nos vamos a enfrentar. ¿Ahora, sería usted tan amable de explicarnos cómo vamos a hacerlo, cómo vamos a salir de aquí… y a cambio de qué, nos prestará su ayuda?  – interrumpió el capitán Clarke, impaciente por salir de aquella ratonera.

Los ojos de Murcicante  me miraron  fijamente por encima de los lentes de  sus ovaladas antiparras, y tras  atusarse su estilizada barba, se decidió por fin a exponer su arriesgado, o más propiamente dicho  temerario plan.
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Tres jornadas más tarde, y después de luchar codo con codo con  la aguerrida Aura la pelirroja, y con mi segundo oficial la teniente Loana, protegiendo al profesor Murcicante hasta la salida de aquel siniestro bunker, en cuyas entrañas pudimos comprobar con horror, las cámaras y laboratorios en donde eran estudiados todos aquellos que tenían la desgracia de recabar allí, siendo  abiertos en canal y estudiados todos sus órganos,  mientras que sus cerebros, una vez exprimidos sus conocimientos, eran guardados  en recipientes de formol. Después de un dura batalla contra aquellos autómatas, llamados Los Conectados, que ejercían de carceleros y policías - batalla a la que se   incorporaron en nuestro bando muchos de los que allí se hallaban retenidos-, alcanzamos el hangar donde se hallaba nuestra nave y el resto de su tripulación, estos ocuparon  cada uno sus puesto,  y pudimos abandonar aquel lugar,  traspasando  la barrera magnética que protegía el perímetro del recinto gracias a la ayuda del profesor.

 Mientras Aura y yo pilotábamos nuestras  respectivas naves, la lucha continuó en los hangares entre aquellos que se hallaban allí retenidos  y los insensibles “Conectados”  hombre-robot que los vigilaban; creemos que algunas naves  consiguieron escapar aprovechando la ausencia del cordón magnético.  Entretanto y una vez conseguimos la muchacha pelirroja y yo mismo estar  en el aire,  procedimos  a cumplir con aquello que había exigido Murcicante Mundano Guindilla, como pago a organizar y ayudarnos en nuestra fuga.

Yo Heywood  Clarke capitán de la nave “Esperanza”, y  Aura comandante en jefe de la nave  Borell, navegantes procedentes  de los planetas Ograma y Alba, perseguidos    y hostigada muy de cerca por el grueso de la  temible flota  aérea de aquella despótica  y tiránica sociedad, sobrevolamos las capitales y centros neurálgicos y habitados,  más importante de aquel pequeño e inhóspito planeta azul. Nuestro perseguidores  no consiguieron  impedir  que  cumpliésemos nuestra promesa y nuestra  misión, que consistía en  dejar  caer sobre aquellos núcleos urbanos  y hervideros de miserias terrícolas, nuestra preciada  carga de panfletos, en los cuales se denunciaba al Gran Consejo como manipulador, conspirativo y  corruptor de los pobladores del planeta Tierra, así como enemigo en potencia,  y carnicero y asesino  reconocido de la Gran Comunidad Universal en general. Nuestro altruista y extravagante amigo  el profesor Murcicante, acariciaba la utópica  ilusión de  que sus iguales en aquel planeta llamado Tierra, comprendiesen el mensaje implícito en los  panfletos,  y consecuentemente  reaccionaran rebelándose   a la ignorancia y la explotación a la cual habían estado  sometidos.

 Al dejarle en la zona que él mismo nos indicó, sus últimas  palabras todavía  encierran un enigma tanto para mí, como para Aura la pelirroja;  misterio que según el profesor  auguró, en algún momento y lugar del infinito espacio-tiempo,  donde  nos habríamos de volver a encontrar, gustosamente nos revelaría

** “Aquel a quien han sido transmutadas mis neuronas, os quedará eternamente agradecido, pues con vuestra acción, a  millones de seres les será revelada la verdad de la ignominia y la rapacidad de sus despóticos gobernantes, arrancándoles de la ignorancia, y creando en sus mentes capacidad para tener criterio propio y libre pensamiento, y como consecuencia, la tiranía será erradica, y la libertad florecerá”
“¡Infinitas son las líneas estelares que conducen  al  espacio profundo!”

Y así, con aquellas palabras de despedida y la efusiva expresión al parecer de uso frecuente en aquel lugar, dejó en el aire  los  enigmas que su mente guardaba, y  también reflejadas las esperanzas que tenía  depositadas  en  aquel planeta llamado Tierra.

Ahora mi  nave sigue la estela celeste dejada por  la nave Borell, con la certeza de que otros mundos, para bien o para mal, existen en la infinita soledad del Universo; y ante todo con la  ilusión y  promesa de que al traspasar uno de los portales siderales conocidos por nuestra guía, podamos trasladarnos a uno de los dilatados extremos de la galaxia, donde encontraremos la tierra prometida, materializada en el planeta Alba, cuya tamaño y riqueza, según afirma  nuestra anfitriona Aura, oriunda de aquel lugar, son más que suficientes para acoger a los supervivientes que viajan en las bodegas  de la nave  espacial “Esperanza”, esperando volver a sentir sensaciones ya  lejanas, pero no por ello olvidadas, como el amar y ser amados, acariciar y ser acariciados.

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Capitán Heywood  Clarke, superviviente del planeta Ograma

Año 20 de la diáspora



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Nota aclaratoria:

Este relato fue iniciado allá por el año 2008 como un esbozo y como respuesta a la insistincia de un amigo del ciberespacio creado por Internet. Recientemente y  habiendo transcurrido ya ocho años, obedeciendo  a los extraños  y caprichosos impulsos  que nos hacen  escribir, decidí dar forma  al entramado del  bosquejo de ideas  que tenía  enterrados bajo un buen montón de folios, desembocado este nuevo flujo de inspiración en esta narración; pero para conseguir darle cuerpo y forma hube de recurrir a indagar e informarme acerca del significado de palabras tan fascinantes como complicadas sus defeniciones, y que son  causalidad, retrocausalidad, paradoja,  horizontes de sucesos, etc., y fue durante esta investigación cuando tropece con una película estrenada en el año 2014, en la que la trama coincide ligerament en su planteamiento, que no en su esencia, con la de mi narración. Esto es como aquello que en muchas de las películas del siglo pasado solían mostrar al princiupio del flim: “Cualquier pararecido con la realidad o con los personajes será pura casualidad”. Espero con esta breve reseña haber disipado cualquier suspicacia respesto a la   originalidad de mi relato -por si las hubiera- “Sueños regresivos”, puedo asegurar que el relato no ha sido afectado ni contamidado en absoluto, siendo en escencia y totalmente fiel a la idea original surgida en el año 2008.



*Murcicante Mundano Guindiolla es un personaje que aparece en varios relatos, siendo  el titulado “Transmutaciones Oníricas” donde se revelan las incógnitas y origen de su extraordinaria  naturaleza  y  su  capacidad para metamorfearse psíquica y mentalmente, al  transmutar  sus neuronas  por las de otra persona en cualquier  lugar y época del espacio-tiempo  en el  Universo, o el multiverso.




**Murcicante Mundano Guindilla divaga confusamente, al intentar explicar su situación, que no es otra que hallarse  ocupando su cerebro  el cuerpo del profesor que  realmente debiera vivir esa crítica situación en el universo paralelo en el que se sitúa la historia y la acción. De igual manera,  al resultar  arto difícil dar una explicación razonable de su transmutado estado y de su  verdadera personalidad,   promete a sus  compañeros de viaje y aventura de este relato,  que se encontraran de nuevo en otro  lugar y en otro tiempo, y entonces les desvelara las incógnitas que han quedado en el aire, lagunas y misterios  que ha de desvelar en otro relato  y  en otro tiempo y espacio.
 Promesa que si la imaginación y la inspiración  tienen a bien acompañar a su autor y creador,  Murcicante ha de cumplir en un futuro.










sábado, 15 de octubre de 2016

Tu mirada



 
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-         Tu mirada -
Esos  ojitos que con desden me miran,
cuando en mi reparan
quisiera yo ver brillar de alegría,
que por su dueña
yo  el mundo alboroto y,
sin rubor con mi grito pregono e,
incluso…
 a algunos escandalizo  e irrito,
 cuando a voz en grito
mi garganta canta
el  sentimiento y anhelo
que tu mirada me inspira:

“¡Por ella  respiro, por ella vivo,
Por  una sonrisa suya,
Palpito, sueño y suspiro!”

Pues yo os preguntó:
¿Qué es el amor, si no locura,
 sentimiento, pasión y entrega?
 Locura, por la inconsciencia
con el que el azar escoge,
sin reparar en las circunstancias,
ni la conveniencia.
Sentimiento, pues del corazón
surge ese fuego que  nos devora.
Pasión, pues esta es la llama
que alimenta  y aviva
tan hermosa sensación
la cual sin duda, es  Amor.
Entrega, pues sin ella
no es posible, ni se entiende
un Amor verdadero

Y sentimiento, locura, pasión y entrega
todos ellos a la vez,
son lo que tus ojitos al mirarme y,
brillar de alegría,
en mí corazón inspiran,
mi espíritu elevan
 y de gozo mi vida llenan.
Pues en  el mohín que
 en tu rostro advierto y,
en  el desdén de tus ojitos al mirarme,
 mi corazón me dice
 que ellos también  anhelan
amar y ser amados.