domingo, 21 de agosto de 2016

-El pozo de los olvidados- Tercera parte -El desenlace IV



Tres días antes, y en los instantes inmediatos al suceso

Mientras esto ocurría en la superficie:
 Si retrocediéramos atrás tres días, al momento en que la plaza se hundió, arrastrando a los  muchachos que allí se encontraban, seriamos testigos de cómo  los dos muchachos que no aparecían,  fueron absorbidos en uno de los múltiples túneles  por la onda  expansiva producida por el desmoronamiento de la plaza,  la cual al aplastar los diferentes  túneles que se hallaban debajo obstruyó  éstos, dejándolos cegados y ocultando sus  cuerpos a la vista de los anegados rescatadores, a la vez que quedaban atrapados bajo los escombros y el cieno   sus cuatro compañeros,  los cuales  fueron hallados cadáveres  en las cuarenta y ocho horas siguiente al siniestro. Así, fue como  ese mismo desmoronamiento produjo  y  creó una burbuja de aire como efecto del choque de las corrientes existentes en la  múltiple red  de túneles que unían  el barrio del raval moro con los terraplenes que daban al río, esta  burbuja de aire, fue la que arrastró a los dos muchachos  que todavía no habían aparecido, Jaime y Antonio, a través de uno de los túneles  quinientos metros más allá de la Plaza del  raval, salvándoles de la suerte que corrieron sus amigos, aplastados unos  por la  avalancha de piedra y arcilla, y  enterrados vivos los que sobrevivieron en un primer momento para sucumbir más tarde  debido a las heridas y la inanición.  

Cuando esto ocurrió, Jaime  tuvo la sensación  como en sueños, de encontrarse en un  profundo pozo, y en el cual reinaba y tan sólo existía la oscuridad. De pronto  le deslumbró   la luz de la linterna, con la que  Antonio le enfocaba, al tiempo que gritaba angustiado.   
 Resultado de imagen de LINTERNA ALUMBRANDO
 
-¡Despierta, Jaime, Despierta!

                                                                                                                                      
Jaime  sintió un fuerte  estremecimiento, tenía su cuerpo dolorido y al mismo tiempo se sentía empapado  hasta los huesos, el silencio y la oscuridad eran absolutos, sólo el haz luminoso que proyectaba la linterna, cortaba la espesa negrura allí imperante descubriendo la humedad  y el abandono que  invadía  el estrecho y tenebroso túnel.

-¿Qué ha pasado? - preguntó

-Parece que se ha hundido la plaza y nos ha arrastrado con ella- contestó Antonio

-¿Y los demás, has visto alguno?, -Jaime comenzaba a ser consciente de la situación, y le preocupaban la suerte que habían corrido  aquellos a los que no veía.

-Yo no he visto a ninguno, gracias a que llevaba en los bolsillos estas linternas, he llegado hasta donde la galería está taponada, no entiendo como estamos vivos y sin ningún hueso roto – Le respondió  Antonio

Al incorporarse, Jaime observó que era muy penoso caminar, pues además de la oscuridad, el suelo estaba cenagoso y resbaladizo, y  las telarañas, que colgaban grandes como redes, se pegaban a la cara y el cuerpo, produciendo una gran repelencia y desasosiego.
 Resultado de imagen de LINTERNA ALUMBRANDO
Gritaron con todas sus fuerzas, pidiendo auxilio con la esperanza de  ser escuchados por alguien que estuviese buscándolos. Nadie les respondió

Intentaron penosamente dirigirse en el sentido contrario al derrumbamiento, con la esperanza de encontrar una salida en aquella cueva de pesadilla.

                                                                                                                                            
  Al cabo de un buen rato y haciendo un sobreesfuerzo dado el penoso  estado en que se encontraban , pues ya el cieno acumulado en el suelo les llegaba más arriba de las rodillas,  llegaron a un recoveco  ciego de la galería.

Antonio al comprender que estaban atrapados en aquel oscuro y repelente subterráneo, perdió el ánimo, y cayó al suelo con la linterna, haciéndose la oscuridad total;  el terror  y la desesperación  se adueñaron  de los  muchachos. Eran plenamente conscientes de que estaban enterrados vivos

En ése crítico momento, un resplandor los sobresaltó, instantáneamente  pensaron que venían a rescatarlos.
 Resultado de imagen de RESPLANDOR DE ANTORCHA EN LA OSCURIDAD
Una figura humana  que  no sabían de donde salía -ni tampoco en aquel momento  les importaba mucho-  portaba una antorcha, al acercarse más inundo de luz el rincón donde se hallaban, se dirigió a ellos  hablándoles  amablemente, el tono y el acento de su voz era peculiar y extraño, y  la invitación y presentación que izo  resultó ser  aún más extraña.


- Bienvenidos  a Duat, la cabila de los olvidados

 El recibimiento que  tan fuera de lugar les sonó,  procedía de un hombre de unos cuarenta años que vestía una chilaba a la usanza mora, tenía el rostro muy pálido y cubierto de  una barba cana y bien arreglada, la cual  le proporcionaba un aire entre místico y intelectual.

-¡Seguidme! -Ordenó, indiferente a la sorpresa y excitación de los muchachos.

 Ansiosos   por  salir de  aquel telúrico lugar, obedecieron sin pedir explicaciones, ni plantearse que lugar era Duat, ni donde se hallaba
.
 Resultado de imagen de duat
 

A medida que   avanzaban tras los pasos de aquel extravagante personaje, más  tenían la impresión de ir descendiendo,  a la vez que sentían la   extraña sensación de que  aquel subterráneo de  inframundo se  tornaba más acogedor.

 Por fin salieron a lo que parecía  -aunque fuese lógica y físicamente  imposible, dado que no habían hecho otra que descender- un espléndido y bien cuidado jardín, en el que se escuchaba el agradable  susurro del agua que o bien se deslizaba borboteando por algún fuente, o bien corría por algún riachuelo

                Resultado de imagen de imagen de oasis en el desierto                      Resultado de imagen de imagen de oasis en el desierto                                                                                  
Era de noche  y en la inmensa bóveda que cubría el lugar se podían observar las estrellas;  alrededor de una gran planicie había varias fogatas, y  junto a ellas se agrupaban jóvenes de ambos sexos, estos vestían ropas morunas como las del hombre que los había rescatado,  y mostraron gran alborozo al ver a los visitantes, el entorno en el que se vieron inmersos  estaba rodeado de grandes palmeras, dando la sensación de que se hallaban en un oasis.
   Resultado de imagen de fogata bajo las estrellas           Resultado de imagen de jaima bereber

 Algunos de los presentes  solícitos portaron jofainas y toallas y les ayudaron a asearse.

 Resultado de imagen de festin arabe con datiles y frutos exoticos
                                                                                                                                           
A continuación fueron conducidos a una gran jaima, allí les esperaba el personaje de aspecto moruno que les había rescatado.

Impacientes y curiosos ante la sorprendente situación, intentaron interrogarle, pero con un leve gesto, y sin mediar palabra, el hombre que les había rescatado les indicó que tomasen asiento en una gran alfombra persa y se acomodasen en mullidos cojines repujados con exóticas filigranas arabescas,  a continuación fueron servidas grandes bandejas con sabrosos frutos exóticos,  entre ellos había dátiles, uvas, higos,  y granadas, invitándoles a que se alimentasen para reponer sus mermadas fuerzas.
Resultado de imagen de festin arabe con datiles y frutos exoticos                     Resultado de imagen de festin arabe con datiles y pastelitos

Para terminar aquel vegetariano banquete, se sirvió té  acompañado de pasteles de  miel, al tiempo que un laúd acompañado  de panderos y panderetas, ejecutaban una rítmica música oriental con aires y vestigios bereberes, en tanto que  una muchacha de unos veinte años, de pelo negro, cuya melena suelta le llegaba a la cintura, ataviada de ropas vaporosa y de colores llamativos, realizaba descalza, una sensual y insinuante danza árabe en honor de los visitantes.
 Resultado de imagen de chilaba hombre BEDUINO MISTICO                            Resultado de imagen de chilaba hombre BEDUINO MISTICO
Los muchachos quedaron fascinados con la gracia y belleza de Faridah, así se llamaba la muchacha, que al acabar la danza, les  dedicó una picara sonrisa a Jaime y Antonio.

                                                                                                                                         

Fue entonces cuando el anfitrión, quedó a solas con sus invitados, y se presentó  a sí mismo  como  Yasu Ullah Al Zafra, Médico,  Resultado de imagen de  hombre BEDUINO MISTICO en cueva  astrólogo, adivino, alquimista y guardián de aquellos jóvenes que allí habitaban desde hacía  ya casi cuatro siglos, mediante  un conjuro formulado por él mismo, encantamiento mediante el cual  les protegía en aquel impenetrable lugar al que llamaban Duat ,el refugio de los dioses,  y  en el que  mediante  un prolongado éxtasis  podían  tener la sensación de contemplar  día a  día el amanecer y el ocaso, pero en el  cual la realidad era que el tiempo no transcurría para ellos, conservando  durante siglos su inocencia y su juventud

Esperaban la llegada de La Luz del  Cosmos Estelar, que les tele transportaría a través  del camino iluminado, al lugar donde no existían dogmas absurdos y exigentes, ni  diferencias de razas, ni codicia, ni avaricia,  allí  tan sólo  imperaba la justa y divina ley de los dioses primigenios, exenta de odio y de maldad, y en la que tan solamente tienen aceptación los puros  e inocentes de corazón y espíritu, a los cuales como recompensa se les  concede la tan merecida vida eterna        Resultado de imagen de almas limpias y puras

-Vuestra presencia a coincidido con  la señal que esperábamos, las puertas del más allá han sido abierta con  el choque producido con el derrumbamiento, la Luz que abducirá nuestras almas está próxima -Dicho esto, Al Zafra ofreció a los  amigos la posibilidad de unirse a ellos en la fusión con la Luz, o regresar al mundo y a la vida  de donde procedían, bajo promesa  de no revela nunca lo que allí habían conocido







 Resultado de imagen de duat          Resultado de imagen de duat









-El pozo de los olvidados- Tercera parte -El desenlace IV



Tres días antes, y en los instantes inmediatos al suceso

Mientras esto ocurría en la superficie:
 Si retrocediéramos atrás tres días, al momento en que la plaza se hundió, arrastrando a los  muchachos que allí se encontraban, seriamos testigos de cómo  los dos muchachos que no aparecían,  fueron absorbidos en uno de los múltiples túneles  por la onda  expansiva producida por el desmoronamiento de la plaza,  la cual al aplastar los diferentes  túneles que se hallaban debajo obstruyó  éstos, dejándolos cegados y ocultando sus  cuerpos a la vista de los anegados rescatadores, a la vez que quedaban atrapados bajo los escombros y el cieno   sus cuatro compañeros,  los cuales  fueron hallados cadáveres  en las cuarenta y ocho horas siguiente al siniestro. Así, fue como  ese mismo desmoronamiento produjo  y  creó una burbuja de aire como efecto del choque de las corrientes existentes en la  múltiple red  de túneles que unían  el barrio del raval moro con los terraplenes que daban al río, esta  burbuja de aire, fue la que arrastró a los dos muchachos  que todavía no habían aparecido, Jaime y Antonio, a través de uno de los túneles  quinientos metros más allá de la Plaza del  raval, salvándoles de la suerte que corrieron sus amigos, aplastados unos  por la  avalancha de piedra y arcilla, y  enterrados vivos los que sobrevivieron en un primer momento para sucumbir más tarde  debido a las heridas y la inanición.  

Cuando esto ocurrió, Jaime  tuvo la sensación  como en sueños, de encontrarse en un  profundo pozo, y en el cual reinaba y tan sólo existía la oscuridad. De pronto  le deslumbró   la luz de la linterna, con la que  Antonio le enfocaba, al tiempo que gritaba angustiado.   
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-¡Despierta, Jaime, Despierta!

                                                                                                                                      
Jaime  sintió un fuerte  estremecimiento, tenía su cuerpo dolorido y al mismo tiempo se sentía empapado  hasta los huesos, el silencio y la oscuridad eran absolutos, sólo el haz luminoso que proyectaba la linterna, cortaba la espesa negrura allí imperante descubriendo la humedad  y el abandono que  invadía  el estrecho y tenebroso túnel.

-¿Qué ha pasado? - preguntó

-Parece que se ha hundido la plaza y nos ha arrastrado con ella- contestó Antonio

-¿Y los demás, has visto alguno?, -Jaime comenzaba a ser consciente de la situación, y le preocupaban la suerte que habían corrido  aquellos a los que no veía.

-Yo no he visto a ninguno, gracias a que llevaba en los bolsillos estas linternas, he llegado hasta donde la galería está taponada, no entiendo como estamos vivos y sin ningún hueso roto – Le respondió  Antonio

Al incorporarse, Jaime observó que era muy penoso caminar, pues además de la oscuridad, el suelo estaba cenagoso y resbaladizo, y  las telarañas, que colgaban grandes como redes, se pegaban a la cara y el cuerpo, produciendo una gran repelencia y desasosiego.
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Gritaron con todas sus fuerzas, pidiendo auxilio con la esperanza de  ser escuchados por alguien que estuviese buscándolos. Nadie les respondió

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  Al cabo de un buen rato y haciendo un sobreesfuerzo dado el penoso  estado en que se encontraban , pues ya el cieno acumulado en el suelo les llegaba más arriba de las rodillas,  llegaron a un recoveco  ciego de la galería.

Antonio al comprender que estaban atrapados en aquel oscuro y repelente subterráneo, perdió el ánimo, y cayó al suelo con la linterna, haciéndose la oscuridad total;  el terror  y la desesperación  se adueñaron  de los  muchachos. Eran plenamente conscientes de que estaban enterrados vivos

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- Bienvenidos  a Duat, la cabila de los olvidados

 El recibimiento que  tan fuera de lugar les sonó,  procedía de un hombre de unos cuarenta años que vestía una chilaba a la usanza mora, tenía el rostro muy pálido y cubierto de  una barba cana y bien arreglada, la cual  le proporcionaba un aire entre místico y intelectual.

-¡Seguidme! -Ordenó, indiferente a la sorpresa y excitación de los muchachos.

 Ansiosos   por  salir de  aquel telúrico lugar, obedecieron sin pedir explicaciones, ni plantearse que lugar era Duat, ni donde se hallaba
.
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A medida que   avanzaban tras los pasos de aquel extravagante personaje, más  tenían la impresión de ir descendiendo,  a la vez que sentían la   extraña sensación de que  aquel subterráneo de  inframundo se  tornaba más acogedor.

 Por fin salieron a lo que parecía  -aunque fuese lógica y físicamente  imposible, dado que no habían hecho otra que descender- un espléndido y bien cuidado jardín, en el que se escuchaba el agradable  susurro del agua que o bien se deslizaba borboteando por algún fuente, o bien corría por algún riachuelo

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Impacientes y curiosos ante la sorprendente situación, intentaron interrogarle, pero con un leve gesto, y sin mediar palabra, el hombre que les había rescatado les indicó que tomasen asiento en una gran alfombra persa y se acomodasen en mullidos cojines repujados con exóticas filigranas arabescas,  a continuación fueron servidas grandes bandejas con sabrosos frutos exóticos,  entre ellos había dátiles, uvas, higos,  y granadas, invitándoles a que se alimentasen para reponer sus mermadas fuerzas.
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Los muchachos quedaron fascinados con la gracia y belleza de Faridah, así se llamaba la muchacha, que al acabar la danza, les  dedicó una picara sonrisa a Jaime y Antonio.

                                                                                                                                         

Fue entonces cuando el anfitrión, quedó a solas con sus invitados, y se presentó  a sí mismo  como  Yasu Ullah Al Zafra, Médico,  Resultado de imagen de  hombre BEDUINO MISTICO en cueva  astrólogo, adivino, alquimista y guardián de aquellos jóvenes que allí habitaban desde hacía  ya casi cuatro siglos, mediante  un conjuro formulado por él mismo, encantamiento mediante el cual  les protegía en aquel impenetrable lugar al que llamaban Duat ,el refugio de los dioses,  y  en el que  mediante  un prolongado éxtasis  podían  tener la sensación de contemplar  día a  día el amanecer y el ocaso, pero en el  cual la realidad era que el tiempo no transcurría para ellos, conservando  durante siglos su inocencia y su juventud

Esperaban la llegada de La Luz del  Cosmos Estelar, que les tele transportaría a través  del camino iluminado, al lugar donde no existían dogmas absurdos y exigentes, ni  diferencias de razas, ni codicia, ni avaricia,  allí  tan sólo  imperaba la justa y divina ley de los dioses primigenios, exenta de odio y de maldad, y en la que tan solamente tienen aceptación los puros  e inocentes de corazón y espíritu, a los cuales como recompensa se les  concede la tan merecida vida eterna        Resultado de imagen de almas limpias y puras

-Vuestra presencia a coincidido con  la señal que esperábamos, las puertas del más allá han sido abierta con  el choque producido con el derrumbamiento, la Luz que abducirá nuestras almas está próxima -Dicho esto, Al Zafra ofreció a los  amigos la posibilidad de unirse a ellos en la fusión con la Luz, o regresar al mundo y a la vida  de donde procedían, bajo promesa  de no revela nunca lo que allí habían conocido







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