lunes, 15 de febrero de 2016

PRECOGNICION -"Las fisuras del tiempo"




PRECOGNICION -“Las fisuras del tiempo”

“El hombre es un pedazo de firmamento hecho vida”
Ralph Waldo Emerson



Resultado de imagen de dibujos de un profesor cientifico con bigote y perilla
Antes de iniciar mi crónica de los acontecimientos que irremisiblemente  me arrastraron a la experiencia más intensa e insólita que nunca –ni en mis momentos de imaginación más desbocados- hubiese imaginado protagonizar; es obligado, dada mi condición y educación, que me presente debidamente.

Yo, el profesor Murcicante Mundano Guindilla, conocido por mis colegas como “el poseso que escucha susurros”, licenciado en ciencias Fisicotridemenciales, diplomado en Metatontería grave, y Cosmordinariez relativa, poliglota en lenguas muertas yabandonadas, doctorado en Historia fantástica, y catedrático por la Universidad de laVida en autoestima y vanidad, carreras en la que no faltan alumnos con méritos quesobresalen, y a menudo me superan en la teoría y en la práctica.

Entre mis más célebres logros y gestas, cuento con haber sido el primer terrícola que desafió la fuerza del abismo de un agujero negro, penetrando en su caos interior para experimentar en la práctica las teorías de los agujero de gusanos…. Pero esto es otra historia, que quizá os relate en otra ocasión

Con mi brillante curriculum vitae, amén de mi carácter por naturaleza curioso, y mi espíritu aventurero, era lógico y natural que El Supremo Orden Universal, me invitase en forma imperativa a participar en el enigmático proyecto conocido  como “PRECOGNICIÓN”, -cuyo propósito, aún estando claramente implícito en su propio nombre, no por ello dejaba de ser considerado alto secreto, para todo aquel que no se encontrase relacionado con el mismo-. Desde la hecatombe provocada por el acelerador de partículas “Hiperión”, en el año 2018; se imponía absoluta discreción en todoexperimento científico.
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Mediante el proyecto “Precognición”, y con la noble premisa de acabar con las miseriay desgracias, que desde la noche de los tiempos -que precedieron a los albores de la humanidad- persiguieron y azotaron a los humanas, El Supremo Orden Universal se había impuesto poner fin a todas las lacras que durante milenios nos habían sometido a la esclavitud de la enfermedad, la explotación y la ignorancia; para conseguirlo se habían propuesto construir un ingenio capaz de prever plagas, terremotos, fenómenos naturales y otras desgracias, tanto accidentales o provocadas por los hombres, conociéndolas antes
de que sucediesen.



Cuan ingenuo fui entonces, al no ser consciente de los oscuros intereses que se hallaban tras el alarde de los generosos fines pregonados, así como de los no tan generosos y ocultos proyectos de mentes mezquinas y empresas muy poderosas, que se hallaban en la sombra patrocinando económicamente tan costosa máquina de la esperanza.
Forme parte de un excelente y escogido grupo de técnicos y científicos, destacados en las más avanzadas ramas de la matemática y la mecánica cuántica, así como la física y la química moleculares. Contábamos con la ayuda de la nanociencia robótica y las nuevas pero ya indispensables computadoras de autonomía inteligente. También disponíamos del gran legado de los genios que nos precedieron…Aristóteles, Galileo, Newton, Maxwell, Einstein, Hubble,  Hawking… y otros muchos genios y científicos cuya entrega y esfuerzo, dedicado al estudio y la investigación, nos habían deparado importantes descubrimientos, sin los cuales nos habría sido imposible alcanzar nuestro objetivo.



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Nuestro reto consistía en construir una máquina que cambiaría el concepto -hasta ese momento inamovible- de la Física.



Debíamos acelerar las moléculas del cuerpo y de la mente a velocidades cercanas al infinito, para conseguirlo tendríamos que encontrar una fuente de energía de la cual todavía carecíamos.

En nuestra arrogancia pretendíamos ser dueños del destino y la eternidad.
Durante varios años permanecimos aislados en un profundo Bunker a unos ciento cincuenta metros de profundidad, situado en un lugar indeterminado entre Siberia y Mongolia; en el exterior las temperaturas en invierno alcanzaban los -40 ºC, pero en el interior disponíamos de las comodidades de un hotel de lujo, y existían grandes espacios en los que se recreaban jardines, e incluso centros deportivos; la luz aunque imitaba a la del exterior, resultaba indolente y engañosa

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Nuestro centro de operaciones se hallaba en lo más profundo del subterráneo, y consistía en una nave circular con un perímetro de unos dos mil doscientos metros y una altura de unos cien metros, siendo la mayor parte de ellos destinados a laboratorios. Una sala de enormes dimensiones en lo más profundo del Bunker, en cuyo espacio central se hallaba ubicada la estructura principal del ingenio, era la zona más importante. Mediante aquello que allí se experimentaba y estudiaba pretendíamos alcanzar y dominar la
inmortalidad.



Constantemente y durante todo el periodo de tiempo que duraron los ensayos y
experimentos, surgieron obstáculos y conflictos de diversa índole:

- Aquellos que se oponían al proyecto alegando razones catastrofistas, y que afirmaban la posibilidad de una reacción en cadena, así como la imposibilidad de poder controlar la energía a la cual queríamos tener acceso.

-Los habían que se inclinaban y hacían bandera, de aquellos problemas que conllevaban los cargos de conciencia filosófica y religiosa, aludiendo a dogmas y principios que se consideraban inapelables. Todos ellos fueron ignorados.

-También nos enfrentábamos a las leyes físicas hasta entonces consideradas inamovibles,y que habían sentado las bases sobre las que se asentaban los cánones referentes a la relatividad general, causalidad, paradojas, sucesos, y extinciones cronológicas.
También fueron todas ellas desechadas de raíz, al considerarlas absurdas y caducas.

Yo por mi  parte me limite durante todos aquellos años a tener como libro de cabecera la novela de Herbert George Wells “La máquina del tiempo”, la cual leí en repetidas ocasiones, siempre expectante y temeroso de que su apocalíptico final pudiese ser un presagio de mi propio futuro.



Por fin, tras varios años de duros esfuerzos e ingentes investigaciones, conseguimos tener presto el ingenio que durante tanto tiempo buscábamos:

Le llamamos “ La máquina Intertranspormutadora”.


 

Ya tan sólo necesitábamos la energía capaz de conseguir lanzar el artefacto a la velocidad suficiente para permitirnos el viaje superlumínico.



Este problema fue solucionado cuando, tras resolver unos indescifrables logaritmos y ecuaciones de los míticos Maxwell y Tokamch, cuyas formulas aplicadas a un extraño mineral procedente de una de las lunas de Júpiter, nos proporcionó una inmensa energía, y ésta aplicada al artefacto, en teoría nos habría de impulsar a velocidades que podrían superar en 300 veces la velocidad de la luz y conseguir así la dilatación gravitacional unidireccional del tiempo, con lo cual podríamos conseguir el objetivo del proyecto “PRECOGNICIÓN”, y que consistía en permitirnos viajar en el tiempo en ambas direcciones, tanto al Pasado como al Futuro, permitiéndonos así conocer tanto los errores cometidos por nuestros ancestros, como los que habían de cometer nuestros sucesores.
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Con mis antecedentes ( como ya habréis podido adivinar), fui elegido para ser el primero en experimentar, merced a la máquina, Intertranspormutadora, la sensación de viajar en el tiempo y penetrar en las dimensiones del espacio, teniendo la oportunidad de desentrañar misterios ocultos en el Universo Profundo, que hasta entonces habían permanecido indisolubles.

La nave a pesar de lo mucho que de ella se esperaba, era en apariencia sencilla; consistía en una capsula esférica sujeta contundentemente a la fría roca, ésta servía de envoltorio a otra esfera idéntica que había en su interior (y que era el verdadero ingenio), no teniendo contacto la una con la otra, pues ambas se hallaban separadas por un campo magnético.

En su interior, un sencillo sillón donde se sujetaba el viajero, y un tablero de mandos donde distintos manómetros indicaban la fecha actual, periodo al que se viajaba, y kilómetros recorridos, así como el tiempo empleado en realizar el viaje al pasado o al futuro, era todo en lo que consistía su equipamiento.

En una madrugada en la cual los indicadores barométricos indicaban temperaturas extremadamente frías en el exterior del Bunker, estreché efusivamente las manos de varios de los compañeros que durante todos aquellos años habíamos compartido trabajo, esfuerzo y estudios, y me introduje en la máquina.

Según los monitores que controlaban mis ritmos cardiovasculares, mi corazón y mi pulsoeran totalmente normales, pero yo me sentía –a pesar de mi dilatada experiencia- como si fuese a lanzarme a un abismo negro y profundo, en el cual me esperaban los misterios e incógnitas más ignotas y desconocidos.



La cuenta atrás se inició… ¡10… 7… 3…1… 0!

15 de agosto del año 2201 - 3.00.00 a.m.

Periodo inicial: Km.


Periodo final: Km. 0

En el interior de la nave mi primera impresión fue la de sentir una fuerza que me absorbía total y absolutamente, arrancándome de cuajo y desmembrando mi cuerpo.

Todo ocurrió en lo que percibí como unos breves segundos, en los cuales tuve la sensación de que mi cerebro abandonaba el lastre de mi cuerpo, y me sentí libre en un nivel que nunca había podido percibir, al tiempo que era consciente de poseer una enorme capacidad mental que me permitía auto proyectarme y desplazarme con su inmenso poder.

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No era en absoluto como lo había imaginado una y mil veces, pero ávido de
conocimiento y pletórico de mi maravillosa y poderosa capacidad, lancé mi mente a explorar el Universo Profundo. Y pude contemplar y al tiempo ser testigo de excepción, del nacimiento de galaxias, conocí planetas con incipientes inicios de vida, otros con civilizaciones extremadamente avanzadas, e incluso pude percibir la existencia de múltiples mundos paralelos con sus peculiares similitudes y paradójicamente con sus realidades diferentes y antagónicas, y en los cuales, a pesar de todo, sus habitantes, sin saberlo, vivían vidas y realidades idénticas.



Tras superar los primeros momentos de estupor y admiración, contemplé, admiré y absorbí las infinitas maravillas del Universo, y una vez saciada mi curiosidad regresé a mi lugar de origen expectante y deseoso por conocer in situ, los inicios de la especie a la cual pertenezco, así como la realidad de la forma en que la chispa de la inteligencia prendió en ser humano, para con el paso de los años llegar a ser lo que somos.

Me zambullí – aunque hablando con propiedad, mi mente se precipitó- en el principio de los albores de la vida y la evolución de la especie en el planeta Tierra, y fui testigo de cómo Darwin acertó en su teoría de la propia evolución humana respecto al eslabón perdido con el cual traspasemos la barrera que nos convirtió de animales a humanos racionales.  

También presencie el nacimiento y desaparición de Imperios que forjaron nuestra Historia a costa de la sangre y la vida de millones de seres humanos.

Y así, llegue al momento en el Futuro, de máximo esplendor y poder tecnológico de nuestra especie, alcanzado al haber conseguido la fusión de nuestras mentes con las computadoras.
Estos engendros contra natura, a los que llamaron “ Cibor 22.30” , heredaron lo peor de nosotros mismos, toda nuestra codicia y maldad albergada en nuestros subconscientes, y excluyeron sin ningún escrúpulo, la conciencia, la piedad y todo aquello que nos identificaba y nos hacía humanos, terminado por excluir a la especie que les había creado y conducirlos al exterminio total…  
 

Creí que aquello era el fin de la humanidad y también de mi viaje y de mi vida. Pero no fue así, pues todavía me quedaba por descubrir lo más inesperado y extraordinario. Tras traspasar una espesa y brumosa niebla mi viaje continúo…



Encontré un Universo paralelo al planeta del cual procedía, y en él, ocupando la posición paralela de nuestro planeta Tierra, un lugar llamado “ANDREINA” (en honor a una célebre humanista arribada allí muchos siglos atrás).

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 Era aquel país… o lugar… o como queramos llamarle, un espacio etéreo y abstracto, y en él habitaban unos entes inmateriales, cuyo aspecto sería muy difícil de describir, dado que eran volátiles y trasparentes y no poseían una forma o contorno estable y definido. Estos seres se comunicaban telepáticamente y si lo estimaban oportuno proyectaban imágenes virtuales, mediante las cuales trasmitían información y conocimientos.
Fue en esa forma como se comunicaron conmigo y fue en aquella forma, como supe que aquél mundo y los seres de aspecto volátil e indefinido que en él se hallaban, era el modo en que el ser humano había conseguido a través de milenios y milenios del ciclo vital vida-reproducción-muerte, perpetuar su propia a eternidad.

Aquellos extraños seres de aspecto sereno y transparente, me hicieron partícipe de sus tesoros paranormales y extrasensoriales, y con paciencia y dulzura me relataron su origen y su razón de existir allí.

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Así pude vislumbrar y comprender lo que a continuación me fue transmitido:

“-El cerebro humano está compuesto por cien billones de neuronas que multiplicadas por ciento cincuenta billones de seres que poblaron la Tierra desde el principio de la evolución de nuestra especie, nos dan un número infinito de poder mental; una parte de ese poder psíquico –en simbiosis con las almas y los espíritu de los individuos- se fue concentrando en ANDREINA a medida que los seres humanos abandonaban sus cuerpos al fallecer, habiendo sido extirpada toda huella de maldad, codicia y envidia que en ellos pudiesen contener.

Así, allí no existía ni el más remoto resquicio de ambición o perversidad, y
los valores más deseados y reconocidos eran la sabiduría, el bien común y
la felicidad.

Fui informado de que mi viaje era exclusivamente mental y, que era
considerado por ellos como el elegido para llevar a cabo una gran misión
que el destino me había reservado. Yo fui el primero en llegar hasta allí sin
haber pasado por ese trance- que era requisito indispensable para acceder a
“ANDREINA”- y que era el morir, lo cual me tranquilizó, pues ya había
empezado a creer que verdaderamente había muerto, y que me hallaba en el
Paraíso.



Me revelaron que a través de la Historia de la Humanidad, se habían
comunicado con nosotros mediante “susurros”, y que abriendo fisuras en el
tiempo, nos transmitían luz, inspiración e ingenio, con los cuales nos
ayudaban arrojando resplandor sobre ideas e invenciones, mediante las que
conseguíamos progreso y bienestar.

 

Llegados a este punto, les transmití mi curiosidad acerca de que si hacían
alguna distinción entre las neuronas de los seres humanos bondadosos,
respecto de aquellos otros seres perversos y malignos que tanto daño
causaban a sus semejantes.
La respuesta fue rápida, anticipándose a la idea preconcebida en mi mente –
la cual leían perfectamente-de que no podía haber un Paraíso sin un
homólogo opuesto, o sea un Infierno



El Universo está dispuesto – me indicaron- de tal manera, que toda aquella
materia que sea positiva y genere el bien común – materia que sólo pueden
existir en el interior de aquellos cuya conciencia sea limpia- será integrada
en “ANDREINA”, aquel lugar puro y celestial, sumándose con su energía,
sabiduría y felicidad a toda la comunidad. En cambio toda aquella energía
negativa, albergada en las mentes de aquellos cuyas conciencias sean
mezquinas y perversas, será automáticamente rechazada y se autodestruirá.

Tras la interrupción surgida por mi curiosidad, de nuevo continuaron su
relato. Y fue entonces cuando me hicieron participe de los graves peligros
que acechaban a la Humanidad, provocados precisamente por la infamia y
egoísmo de aquellas mentes perversas, a las cuales nunca les sería permitido
el acceso a aquel perfecto lugar.



Entonces me fue comunicado el gran cataclismo que se cernía sobre los humanos, y al cual habrían de arrojar a nuestra especie, la inconsciencia miserable y rapaz de algunos de nuestros propios congéneres, los cuales apoyándose en su poder económico y el gran avance que habría de impulsar la tecnología, gracias al proyecto Precognición, con cuyos descubrimientos lograrían por fin, el ansiado fin de fusionar las neuronas humanas con las máquinas creadas por ellos mismos… Y estas terminarían por sustituirnos de forma radical en todos los aspecto de nuestro ciclo vida-reproducción-muerte, rompiendo así el equilibrio existente en el Universo, y poniendo en peligro la existencia misma de “ANDREINA”, dado que nunca podrían asimilar – ni tampoco enfrentarse- a las neuronas contra natura, surgidas de tan abominable engendro, con el consiguiente desmoronamiento y desaparición de aquel mundo paralelo llamado “ANDREINA” y la desaparición del equilibrio bondad-maldad conseguido en la Tierra gracias a ellos”.

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Retorne al lugar donde inicie mi experimento. El mensaje que portaba era claro:

“Salvar a nuestra especie de sí misma”

Los manómetros de la nave marcaban:

15 de agosto del año 2201 3h. 52m 07s. a.m.

Periodo recorrido: Infinito

Kilómetros recorridos: Infinitos:

Tiempo empleado: 52 minutos y 7 segundos

Intente explicar mi experiencia, primero a todos aquellos que colaboraron conmigo en el experimento; más tarde a aquellos que lo dirigían; y por último a todos aquellos que quisieron escucharme.

A todos ellos conté todo lo que había experimentado y conocido, avisándoles del abismo al que nos dirigíamos. Nadie me creyó; siendo todas mis advertencias totalmente inútiles.

Los oscuros intereses que movían los hilos en la sombra, suspendieron el proyecto “Precognición”; y aprovechando todos los recursos y descubrimientos tecnológicos conseguidos durante todos aquellos años de investigación, los aplicaron a un nuevo proyecto denominado “Inteligencia Artificial “, que según ellos era más fiable – aunque habría sido más apropiada la palabra rentable.

Actualmente me hallo recluido en un centro psiquiátrico, habiéndose diagnosticado estrés postraumático, y por considerarme un elemento subversivo , al haber inducido a varios ingenieros y científicos, extrañas ideas acerca de iniciar una revolución para salvar un Paraíso llamado “ANDREINA”, en el cual se concentraban las esperanzas y la salvación del alma humana, y la eternidad de nuestra especie.

  Y yo ahora, os invito a vosotros pacientes lectores. Si escuchaseis “susurros” que os hablen e instiguen a salvar vuestras almas, no seáis escépticos, sosegaos y meditar sobretodo lo que aquí os he transmitido, tal y como a mí me fue revelado. Y ayudadme a salvar nuestras vidas, nuestras almas, nuestras conciencias… ¡Pensad seriamente en ello¡ Y por la supervivencia de nuestra eternidad e inmortalidad… ¡ Actuar, movilizaros, y todos juntos salvemos el espíritu y la esencia de “ANDREINA”

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sábado, 16 de enero de 2016

¿ COMO SINO, PUDO SER DE OTRO MODO?



          
             ¿CÓMO SI NO, PUDO SER DE OTRO MODO?



                                   Resultado de imagen de dibujos de los misterios  y maravillas del antiguo egipto




El señor Ignacio se levantó de su silla, se dirigió al baño y procedió parsimoniosamente  a peinarse los exiguos cabellos que todavía conservaba; luego pasó al vestíbulo y tras colocarse  una holgada chaqueta se dirigió al ascensor que le condujo hasta  el soportal de la calle. Una vez allí, hubo de esquivar a un nutrido grupo de fumadores, que ejerciendo su derecho a inhalar y esparcir volutas de humo, ocupaban toda la  porción de acera que se hallaba  frente a la puerta del Bar ubicado en los bajos del edificio. Entonces cruzó la calle principal atestada de tráfico en hora punta, y muy poco faltó para no ser arrollado por varios vehículos.
Así, indiferente y temerario, y sin siquiera percatarse de todo cuanto entorno a él sucedía, el señor Ignacio arribó al Parque Central, buscó un banco, se sentó, y allí se quedó.

Toda esta peripecia vital que suele formar  parte en la rutina diaria de  un amplio porcentaje de señores jubilados, no habría tenido nada de extraordinaria aquel día para el señor Ignacio, de no haber sido por el hecho incuestionable y reconocido, de que éste padeciera una enfermedad  neurodegenerativa, la cual desde hacía ya varias años le mantenía sujeto a una silla de ruedas  en estado de profunda tetraplejia, y que a consecuencia de la misma, le fuera  imposible  tanto el poder caminar, como el comunicarse mediante el habla.
                 Resultado de imagen de dibujo de  enfermo silla de ruedas
Cuando su esposa, la señora Gertrudis,  advirtió la ausencia de su marido – del cual cuidaba a jornada completa las veinticuatro horas del día-, su primera reacción fue la de buscarle por toda la casa, para una vez convencida de que el señor Ignacio había desaparecido, dar rienda suelta a su alterada imaginación.
 “¿Pero qué habrá sido de este hombre? ¿Me lo habrán secuestrado para comerciar con sus órganos?  Pero no, esto no puede ser otra cosa que la respuesta a mis plegarias al  apóstol  San Judas Mateo. ¡Sí, esto tiene que ser un milagro del santo patrón de los desesperados!”
Se hallaba la señora Gertrudis completamente perpleja y enfrascada en sus peregrinas conjeturas, acerca de aquella insólita situación, cuando sonó el timbre de la puerta.
Al abrir se encontró en el descansillo de la escalera a varios vecinos que acompañaban a dos voluntarios de la Cruz Roja, estos portaban unas parihuelas en las cuales transportaban el cuerpo del señor Ignacio.
Uno de los vecinos relató a la señora como había encontrado a su marido sentado en un banco en la Plaza Central, tenía la mirada perdida, y al preguntarle si había sido acompañado hasta allí por alguien, no consiguió que emitiese ni una sola palabra.
El caso fue motivo de acaloradas discusiones en el barrio y en todo el pueblo, llegando a trascender a nivel nacional, mediante un programa especial emitido por una televisión local.
Las reacciones en los diversos estamentos de la opinión pública no se hicieron esperar,  así,  los primeros en poner el grito en el cielo fueron algunas ONGs que vieron en el señor Ignacio la oportunidad de conminar la conciencia de la sociedad, al hacer visibles  y sonoros a todos aquellos que como él estaban impedidos y dependían de la solidaridad y apoyo de los demás.
Ello dio lugar a que destacados e insignes especialistas en enfermedades neurológicas y degenerativas, se interesasen por el extraño fenómeno acaecido en aquel lugar.
También acudieron como moscas a un panal de miel; curanderos, santeros, astrólogos, alquimistas y una larga lista de herméticos y agoreros sibilinos, dispuestos a “hacer su agosto” con el que se dio en llamar “el Misterio del señor Ignacio”
Siendo las ciencias ocultas, como su nombre ya lo indica “ocultas”,  y aunque  mucho hablaron del asunto, nada en concreto aportaron aquellos embaucadores, que pudiese arrojar alguna luz sobre lo sucedido aquel día  al señor Ignacio.
En lo referente  a ser atribuido al milagro, opción a la cual se aferrada fervientemente  la señora Gertrudis. Los altos estamentos de la curia religiosa se limitaron a  observar el desarrollo de los acontecimientos y a guardar un prudente silencio.
No así, los eminentes galenos. Estos tras someter a un exhaustivo estudio aquella excepcional anomalía, empleando aparatos tecnológicos de última generación; tuvieron buen cuidado en ocultar su desconcierto y fracaso al respecto de aquella singular rareza.
Desconocimiento que enmascararon con una explicación académica plagada de expresiones ininteligibles, las cuales expusieron en los siguientes términos:

 “ – El paciente sujeto a estudio, sufrió una reacción inconsciente motivada por la regresión parasimpática impulsada por la empatía subconsciente  de su memoria, lo cual le generó un espontáneo destello, creando un vago  y temporal recuerdo, al cual reaccionaron en cadena todos sus sistemas psicociclomotores.”

Cuando los familiares y amigos preguntaban a la señora Gertrudis acerca de los resultados de las pruebas realizadas por los especialistas, ésta se limitaba a traducir la jerga jeroglífica del argot médico, conforme al código dictado por la sencillez de su rudimentaria y mística fe.

- Mi marido fue  iluminado por un vago resplandor  que le hizo recordar y devolverle temporalmente al hombre que un día habitó en él   -Y concluía añadiendo-. ¡Gracias a la intervención  del apóstol  San Judas Mateo, santo patrón de los desesperados! ¿Cómo sino, pudo ser de otro modo?
Lo que nunca contó la buena señora – pues jamás, ni ella misma tuvo consciencia de ello- era el error que accidentalmente cometió el día en que sucedió el fenómeno, el milagro, la iluminación o como quiera que se le quisiese llamar.
Aquel día, después de haber ayudado a su marido a tomar  el desayuno, la señora Gertrudis procedió, tal y como de forma rutinaria hacía todas las mañanas, ha administrarle la medicina que habitualmente debía tomar el señor Ignacio para su enfermedad. Pero por azares que sólo el destino conoce, confundió equivocadamente el fresquito que contenía la medicina.
En su lugar le administró  unas gotas de un elixir contenido en un  frasco  – de tamaño y apariencia, muy similar al que contenía la auténtica medicina-,  el cual  encerraba una  mágica  panacea cuya origen  y composición se remontaba a  muchos milenios atrás, y que fue  trasladado desde  el lejano Egipto por un familiar estudioso de la arqueología, y los misteriosos secretos celosamente guardados en oscuros subterráneos e inaccesibles templos,  por los sacerdotes de Amón,  Dios supremo del Antiguo Egipto, y de  .Ra el poderoso Dios del Sol
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El susodicho pariente pasó gran parte de su vida buscando quimeras y fantasiosas leyendas, que hablaban de simbólicos y esotéricos métodos, capaces de guiar a quien los poseyera hasta la anhelada y eternamente buscada,  juventud perpetua y prolongación de la vida a través de la Piedra Filosofal.
Tras largos años en el país de los faraones, a su regreso se instaló en casa de su único familiar vivo, y que no era otra que la señora Gertrudis; causando  el asombro y la admiración, de todos  cuantos  contemplaron los maravillosos objetos extraídos de las tumbas faraónicas  y  que trajo consigo.
Entre ellos habían amuletos con bajo relieves  grabados en oro, figuras talladas en  madera, cuya función estaba destinada a albergar el alma de los difuntos hasta su regreso del más allá, extrañas vasijas  rematadas por cabezas humanas y de animales;  papiros en los que se apreciaban  combinaciones de dibujos y símbolos cuyo significado era incomprensible.  También había otros muchos diversos utensilios y artefactos, entre los que se hallaba el citado frasquito, cuyo  enigmático  contenido tenía el poder de rejuvenecer los tejidos.
                                              Resultado de imagen de dibuj de efectos de la piedra filosofal
Pero sobre todo, lo que más extrañeza causó en aquellos que habían conocido a aquel moderno hijo pródigo, siendo un joven veinte añero  fogoso e impulsivo, era el comprobar que después de  haber transcurridos más de cincuenta años, el paso del tiempo no había dejado huella alguna  en él.
Después de una corta estancia, desapareció de forma repentina  -aunque hay quién todo lo sabe y conoce y, que afirma que fue secuestrado por una agencia patrocinadora de deportistas de élite, la cual poseía información privilegiada acerca de la obtención por parte del arqueólogo del secreto de la eterna juventud y sus efectos vigorizantes-, dejando a la señora Gertrudis en pago de su alojamiento y hospitalidad, todo aquello que había acopiado en  sus viajes y hasta allí había trasladado.

Y llegados a este punto de la narración, tú amable lector podrás ya  juzgar y sacar tus propias conclusiones respecto a tan extraño y extraordinario suceso ocurrido aquel día  al señor Ignacio.  Aunque  lo más probable y seguro, es que empleando el interrogante  razonamiento argüido por la señora Gertrudis, te digas a ti mismo:

                                “¿Cómo si no, pudo ser de otro modo?”


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