PRECOGNICION -“Las fisuras del tiempo”
“El hombre es un pedazo de firmamento hecho vida”
Ralph Waldo Emerson
Antes de iniciar mi crónica de los acontecimientos
que irremisiblemente me arrastraron a la experiencia más intensa e insólita que
nunca –ni en mis momentos de imaginación más desbocados- hubiese imaginado
protagonizar; es obligado, dada mi condición y educación, que me presente
debidamente.
Yo, el profesor Murcicante Mundano Guindilla,
conocido por mis colegas como “el poseso que escucha susurros”, licenciado en
ciencias Fisicotridemenciales, diplomado en Metatontería grave, y
Cosmordinariez relativa, poliglota en lenguas muertas yabandonadas, doctorado
en Historia fantástica, y catedrático por la Universidad de laVida en
autoestima y vanidad, carreras en la que no faltan alumnos con méritos
quesobresalen, y a menudo me superan en la teoría y en la práctica.
Entre mis más célebres logros y gestas, cuento con
haber sido el primer terrícola que desafió la fuerza del abismo de un agujero
negro, penetrando en su caos interior para experimentar en la práctica las
teorías de los agujero de gusanos…. Pero esto es otra historia, que quizá os relate en otra ocasión
Con mi brillante curriculum vitae, amén de mi
carácter por naturaleza curioso, y mi espíritu aventurero, era lógico y natural
que El Supremo Orden Universal, me invitase en forma imperativa a participar en
el enigmático proyecto conocido como “PRECOGNICIÓN”, -cuyo propósito, aún estando
claramente implícito en su propio nombre, no por ello dejaba de ser considerado
alto secreto, para todo aquel que no se encontrase relacionado con el mismo-.
Desde la hecatombe provocada por el acelerador de partículas “Hiperión”, en el
año 2018; se imponía absoluta discreción en todoexperimento científico.
.
Mediante el proyecto “Precognición”, y con la noble
premisa de acabar con las miseriay desgracias, que desde la noche de los
tiempos -que precedieron a los albores de la humanidad- persiguieron y azotaron
a los humanas, El Supremo Orden Universal se había impuesto poner fin a todas
las lacras que durante milenios nos habían sometido a la esclavitud de la enfermedad, la explotación y la ignorancia; para
conseguirlo se habían propuesto construir un ingenio capaz de prever
plagas, terremotos, fenómenos naturales y otras desgracias, tanto
accidentales o provocadas por los hombres, conociéndolas antes
de que sucediesen.
Cuan ingenuo fui entonces, al no ser consciente de
los oscuros intereses que se hallaban tras el alarde de los generosos
fines pregonados, así como de los no tan generosos y ocultos proyectos de mentes mezquinas y empresas muy poderosas, que se
hallaban en la sombra patrocinando económicamente tan costosa
máquina de la esperanza.
Forme parte de un excelente y escogido grupo de
técnicos y científicos, destacados en las más avanzadas ramas de la
matemática y la mecánica cuántica, así como la física y la química moleculares. Contábamos con la ayuda de la nanociencia robótica y
las nuevas pero ya indispensables computadoras de autonomía inteligente. También
disponíamos del gran legado de los genios que nos
precedieron…Aristóteles, Galileo, Newton, Maxwell, Einstein, Hubble, Hawking… y otros muchos genios y científicos
cuya entrega y esfuerzo, dedicado al estudio y la investigación, nos habían deparado
importantes descubrimientos, sin los cuales nos habría sido imposible alcanzar nuestro
objetivo.
Nuestro reto consistía en construir una máquina que
cambiaría el concepto -hasta ese momento inamovible- de la Física.
Debíamos acelerar las moléculas del cuerpo y de la
mente a velocidades cercanas al infinito, para conseguirlo
tendríamos que encontrar una fuente de energía de la cual todavía carecíamos.
En nuestra arrogancia pretendíamos ser dueños del
destino y la eternidad.
Durante varios años permanecimos aislados en un
profundo Bunker a unos ciento cincuenta metros de profundidad,
situado en un lugar indeterminado entre Siberia y Mongolia; en el exterior las
temperaturas en invierno alcanzaban los -40 ºC, pero en el interior disponíamos de las comodidades de un hotel de lujo, y existían
grandes espacios en los que se recreaban jardines, e incluso centros
deportivos; la luz aunque imitaba a la del exterior, resultaba indolente
y engañosa
Nuestro centro de operaciones se hallaba en lo más
profundo del subterráneo, y consistía en una nave circular con un
perímetro de unos dos mil doscientos metros y una altura de unos cien metros, siendo la mayor parte de ellos destinados a laboratorios.
Una sala de enormes dimensiones en lo más profundo del Bunker, en cuyo espacio central
se hallaba ubicada la estructura principal del ingenio, era la zona más importante.
Mediante aquello que allí se experimentaba y estudiaba pretendíamos
alcanzar y dominar la
inmortalidad.
Constantemente y durante todo el periodo de tiempo
que duraron los ensayos y
experimentos, surgieron obstáculos y conflictos de
diversa índole:
- Aquellos que se oponían al proyecto alegando
razones catastrofistas, y que afirmaban la posibilidad de una reacción en
cadena, así como la imposibilidad de poder controlar la energía a la cual queríamos tener acceso.
-Los habían que se inclinaban y hacían bandera, de
aquellos problemas que conllevaban los cargos de conciencia
filosófica y religiosa, aludiendo a dogmas y principios que se consideraban inapelables. Todos ellos fueron ignorados.
-También nos enfrentábamos a las leyes físicas
hasta entonces consideradas inamovibles,y que habían sentado las bases sobre
las que se asentaban los cánones referentes a la relatividad general, causalidad,
paradojas, sucesos, y extinciones cronológicas.
También fueron todas ellas desechadas de raíz, al
considerarlas absurdas y caducas.
Yo por mi parte
me limite durante todos aquellos años a tener como libro de cabecera la novela
de Herbert George Wells “La máquina del tiempo”, la cual leí en repetidas ocasiones,
siempre expectante y temeroso de que su apocalíptico final pudiese ser un presagio
de mi propio futuro.
Por fin, tras varios años de duros esfuerzos e
ingentes investigaciones, conseguimos tener presto el ingenio que
durante tanto tiempo buscábamos:
Le llamamos “ La máquina Intertranspormutadora”.
Ya tan sólo necesitábamos la energía capaz de
conseguir lanzar el artefacto a la velocidad suficiente para
permitirnos el viaje superlumínico.
Este problema fue solucionado cuando, tras resolver
unos indescifrables logaritmos y ecuaciones de los míticos Maxwell
y Tokamch, cuyas formulas aplicadas a un extraño mineral procedente de una de las
lunas de Júpiter, nos proporcionó una inmensa energía, y ésta aplicada al artefacto, en teoría nos habría de impulsar a
velocidades que podrían superar en 300 veces la velocidad de la luz y
conseguir así la dilatación gravitacional unidireccional del tiempo, con lo
cual podríamos conseguir el objetivo del proyecto “PRECOGNICIÓN”, y que consistía
en permitirnos viajar en el tiempo en ambas direcciones, tanto al Pasado como al Futuro,
permitiéndonos así conocer tanto los errores cometidos por nuestros ancestros,
como los que habían de cometer nuestros sucesores.

Con mis antecedentes ( como ya habréis podido
adivinar), fui elegido para ser el primero en experimentar, merced a la
máquina, Intertranspormutadora, la sensación de viajar en el tiempo y penetrar en las dimensiones del espacio, teniendo la
oportunidad de desentrañar misterios ocultos en el Universo
Profundo, que hasta entonces habían permanecido indisolubles.
La nave a pesar de lo mucho que de ella se
esperaba, era en apariencia sencilla; consistía en una capsula esférica sujeta
contundentemente a la fría roca, ésta servía de envoltorio a otra esfera idéntica que había en su interior (y que era el verdadero
ingenio), no teniendo contacto la una con la otra, pues ambas se hallaban
separadas por un campo magnético.
En su interior, un sencillo sillón donde se
sujetaba el viajero, y un tablero de mandos donde distintos manómetros
indicaban la fecha actual, periodo al que se viajaba, y kilómetros recorridos, así como el tiempo empleado en realizar el viaje al
pasado o al futuro, era todo en lo que consistía su equipamiento.
En una madrugada en la cual los indicadores
barométricos indicaban temperaturas extremadamente frías en el
exterior del Bunker, estreché efusivamente las manos de varios de los compañeros que durante todos aquellos años habíamos
compartido trabajo, esfuerzo y estudios, y me introduje en la máquina.
Según los monitores que controlaban mis ritmos
cardiovasculares, mi corazón y mi pulsoeran totalmente normales, pero yo me
sentía –a pesar de mi dilatada experiencia- como si fuese a lanzarme a un abismo negro y profundo, en el cual me esperaban los
misterios e incógnitas más ignotas y desconocidos.
La cuenta atrás se inició… ¡10… 7… 3…1… 0!
15 de agosto del año 2201 - 3.00.00 a.m.
Periodo inicial: Km.
Periodo final: Km. 0
En el interior de la nave mi primera impresión fue
la de sentir una fuerza que me absorbía total y absolutamente,
arrancándome de cuajo y desmembrando mi cuerpo.
Todo ocurrió en lo que percibí como unos breves
segundos, en los cuales tuve la sensación de que mi cerebro
abandonaba el lastre de mi cuerpo, y me sentí libre en un nivel que nunca había podido percibir, al tiempo que era consciente de
poseer una enorme capacidad mental que me permitía auto proyectarme y desplazarme con
su inmenso poder.
No era en absoluto como lo había imaginado una y
mil veces, pero ávido de
conocimiento y pletórico de mi maravillosa y
poderosa capacidad, lancé mi mente a explorar el Universo Profundo. Y
pude contemplar y al tiempo ser testigo de excepción, del nacimiento de galaxias, conocí planetas con incipientes inicios de
vida, otros con civilizaciones extremadamente avanzadas, e incluso
pude percibir la existencia de múltiples mundos paralelos con
sus peculiares similitudes y paradójicamente con sus realidades diferentes y antagónicas, y en los cuales, a pesar de todo, sus
habitantes, sin saberlo, vivían vidas y realidades idénticas.
Tras superar los primeros momentos de estupor y
admiración, contemplé, admiré y absorbí las infinitas maravillas
del Universo, y una vez saciada mi curiosidad regresé a mi lugar de origen expectante y deseoso por conocer in situ, los inicios de
la especie a la cual pertenezco, así como la realidad de la forma
en que la chispa de la inteligencia prendió en ser humano, para con
el paso de los años llegar a ser lo que somos.
Me zambullí – aunque hablando con propiedad, mi
mente se precipitó- en el principio de los albores de la vida y la
evolución de la especie en el planeta Tierra, y fui testigo de cómo Darwin acertó en su teoría de la propia evolución humana respecto al
eslabón perdido con el cual traspasemos la barrera que nos convirtió de animales a
humanos racionales.
También presencie el nacimiento y desaparición de Imperios que
forjaron nuestra Historia a costa de la sangre y la vida de millones de seres
humanos.
Y así, llegue al momento en el Futuro, de máximo
esplendor y poder tecnológico de nuestra especie, alcanzado al
haber conseguido la fusión de nuestras mentes con las computadoras.
Estos engendros contra natura, a los que llamaron “
Cibor 22.30” , heredaron lo peor de nosotros mismos, toda nuestra
codicia y maldad albergada en nuestros subconscientes, y excluyeron sin ningún escrúpulo, la conciencia, la piedad y todo aquello
que nos identificaba y nos hacía humanos, terminado por excluir a la especie que
les había creado y conducirlos al exterminio total…
Creí que aquello era el fin de la humanidad y
también de mi viaje y de mi vida. Pero no fue así, pues todavía me quedaba
por descubrir lo más inesperado y extraordinario. Tras traspasar una espesa y brumosa niebla mi viaje continúo…
Encontré un Universo paralelo al planeta del cual
procedía, y en él, ocupando la posición paralela de nuestro planeta
Tierra, un lugar llamado “ANDREINA” (en honor a una célebre humanista arribada allí muchos siglos atrás).
Era aquel país… o
lugar… o como queramos llamarle, un espacio etéreo y abstracto, y
en él habitaban unos entes inmateriales, cuyo aspecto sería muy difícil de
describir, dado que eran volátiles y trasparentes y no poseían una forma
o contorno estable y definido. Estos seres se comunicaban telepáticamente y si
lo estimaban oportuno proyectaban imágenes virtuales, mediante las cuales
trasmitían información y conocimientos.
Fue en esa forma como se comunicaron conmigo y fue
en aquella forma, como supe que aquél mundo y los seres de
aspecto volátil e indefinido que en él se hallaban, era el modo en que el ser humano había conseguido a través de milenios y milenios del
ciclo vital vida-reproducción-muerte, perpetuar su propia a eternidad.
Aquellos extraños seres de aspecto sereno y
transparente, me hicieron partícipe de sus tesoros paranormales y
extrasensoriales, y con paciencia y dulzura me relataron su origen y su razón de existir allí.
Así pude vislumbrar y comprender lo que a continuación
me fue transmitido:
“-El cerebro humano está compuesto por cien
billones de neuronas que multiplicadas por ciento cincuenta billones de
seres que poblaron la Tierra desde el principio de la evolución de nuestra
especie, nos dan un número infinito de poder mental; una parte de ese poder
psíquico –en simbiosis con las almas y los espíritu de los individuos- se fue
concentrando en ANDREINA a medida que los seres humanos abandonaban
sus cuerpos al fallecer, habiendo sido extirpada toda huella de
maldad, codicia y envidia que en ellos pudiesen contener.
Así, allí no existía ni el más remoto resquicio de
ambición o perversidad, y
los valores más deseados y reconocidos eran la
sabiduría, el bien común y
la felicidad.
considerado por ellos como el elegido para llevar a
cabo una gran misión
que el destino me había reservado. Yo fui el
primero en llegar hasta allí sin
haber pasado por ese trance- que era requisito
indispensable para acceder a
“ANDREINA”- y que era el morir, lo cual me
tranquilizó, pues ya había
empezado a creer que verdaderamente había muerto, y
que me hallaba en el
Paraíso.
Me revelaron que a través de la Historia de la
Humanidad, se habían
comunicado con nosotros mediante “susurros”, y que
abriendo fisuras en el
tiempo, nos transmitían luz, inspiración e ingenio,
con los cuales nos
ayudaban arrojando resplandor sobre ideas e
invenciones, mediante las que
conseguíamos progreso y bienestar.
Llegados a este punto, les transmití mi curiosidad
acerca de que si hacían
alguna distinción entre las neuronas de los seres
humanos bondadosos,
respecto de aquellos otros seres perversos y
malignos que tanto daño
causaban a sus semejantes.
La respuesta fue rápida, anticipándose a la idea
preconcebida en mi mente –
la cual leían perfectamente-de que no podía haber
un Paraíso sin un
homólogo opuesto, o sea un Infierno
El Universo está dispuesto – me indicaron- de tal
manera, que toda aquella
materia que sea positiva y genere el bien común –
materia que sólo pueden
existir en el interior de aquellos cuya conciencia
sea limpia- será integrada
en “ANDREINA”, aquel lugar puro y celestial,
sumándose con su energía,
sabiduría y felicidad a toda la comunidad. En
cambio toda aquella energía
negativa, albergada en las mentes de aquellos cuyas
conciencias sean
mezquinas y perversas, será automáticamente
rechazada y se autodestruirá.
Tras la interrupción surgida por mi curiosidad, de
nuevo continuaron su
relato. Y fue entonces cuando me hicieron participe
de los graves peligros
que acechaban a la Humanidad, provocados
precisamente por la infamia y
egoísmo de aquellas mentes perversas, a las cuales
nunca les sería permitido
el acceso a aquel perfecto lugar.
Entonces me fue comunicado el gran cataclismo que
se cernía sobre los humanos, y al cual habrían de arrojar a nuestra
especie, la inconsciencia miserable y rapaz de algunos de nuestros propios
congéneres, los cuales apoyándose en su poder económico y el gran avance
que habría de impulsar la tecnología, gracias al proyecto Precognición,
con cuyos descubrimientos lograrían por fin, el ansiado fin de fusionar las
neuronas humanas con las máquinas creadas por ellos mismos… Y estas terminarían
por sustituirnos de forma radical en todos los aspecto de nuestro
ciclo vida-reproducción-muerte, rompiendo así el equilibrio
existente en el Universo, y poniendo en peligro la existencia misma de “ANDREINA”, dado que
nunca podrían asimilar – ni tampoco enfrentarse- a las neuronas
contra natura, surgidas de tan abominable engendro, con el consiguiente
desmoronamiento y desaparición de aquel mundo paralelo llamado
“ANDREINA” y la desaparición del equilibrio bondad-maldad
conseguido en la Tierra gracias a ellos”.
Retorne al lugar donde inicie mi experimento. El
mensaje que portaba era claro:
“Salvar a nuestra especie de sí misma”
Los manómetros de la nave marcaban:
15 de agosto del año 2201 3h. 52m 07s. a.m.
Periodo recorrido: Infinito
Kilómetros recorridos: Infinitos:
Tiempo empleado: 52 minutos y 7 segundos
Intente explicar mi experiencia, primero a todos
aquellos que colaboraron conmigo en el experimento; más tarde a aquellos
que lo dirigían; y por último a todos aquellos que quisieron escucharme.
A todos ellos conté todo lo que había experimentado
y conocido, avisándoles del abismo al que nos dirigíamos. Nadie me
creyó; siendo todas mis advertencias totalmente inútiles.
Los oscuros intereses que movían los hilos en la
sombra, suspendieron el proyecto “Precognición”; y aprovechando
todos los recursos y descubrimientos tecnológicos conseguidos durante todos
aquellos años de investigación, los aplicaron a un nuevo proyecto denominado “Inteligencia Artificial “, que según ellos era más
fiable – aunque habría sido más apropiada la palabra rentable.
Actualmente me hallo recluido en un centro
psiquiátrico, habiéndose diagnosticado estrés postraumático, y por considerarme un elemento subversivo , al haber inducido a varios ingenieros y científicos, extrañas ideas acerca de iniciar una
revolución para salvar un Paraíso llamado “ANDREINA”, en el cual se
concentraban las esperanzas y la salvación del alma humana, y la
eternidad de nuestra especie.
Y yo ahora, os invito a vosotros pacientes
lectores. Si escuchaseis “susurros” que os hablen e instiguen a salvar
vuestras almas, no seáis escépticos, sosegaos y meditar sobretodo lo que aquí os he transmitido, tal y como a mí me fue revelado. Y
ayudadme a salvar nuestras vidas, nuestras almas, nuestras conciencias… ¡Pensad
seriamente en ello¡ Y por la supervivencia de nuestra eternidad e
inmortalidad… ¡ Actuar, movilizaros, y todos juntos salvemos el espíritu
y la esencia de “ANDREINA”
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