- LA PSICOFONÍA - (CLICHES
DE UNA REALIDAD)
Aquella
noche de verano había sido especialmente
bochornosa, pero pasada ya la hora que separa un día de otro, y
después de marcar el reloj la hora mágica de la medianoche, una agradable brisa
penetraba por las ventanas abiertas dando un ligero respiro. Era a esas
intempestivas horas de la madrugada cuando comenzaba el movimiento y el ajetreo
en el piso superior, producido
por el impertinente zapateo de los
tacones altos que calzaban las vecinas, que
cumplían con su habitual horario
sus labores de índole inconfesable.
En aquella ocasión y habiendo aceptado - después de haber sido machacado con múltiples llamadas telefónicas- una oferta de una compañía de comunicaciones para instalar Internet, decidí entretener el insomnio entrando en las webs que al azar encontraba; después de navegar por algunas subidas de tono y cargadas de insustancial y frío erotismo, entré en una llamada “ Mundos ocultos “ en la cual ofrecían el horóscopo y el día de tu muerte; empujado por el morbo y la curiosidad, allí encontré infinidad de propuestas -a cada una de ellas más estrambótica-, pero llamó mi atención de forma especial una palabra que parpadeaba intermitentemente - PSICOFONIAS - , y yo, predispuesto a probarlo todo, dirigí la flechita con elratón hasta allí, y pinché
En aquella ocasión y habiendo aceptado - después de haber sido machacado con múltiples llamadas telefónicas- una oferta de una compañía de comunicaciones para instalar Internet, decidí entretener el insomnio entrando en las webs que al azar encontraba; después de navegar por algunas subidas de tono y cargadas de insustancial y frío erotismo, entré en una llamada “ Mundos ocultos “ en la cual ofrecían el horóscopo y el día de tu muerte; empujado por el morbo y la curiosidad, allí encontré infinidad de propuestas -a cada una de ellas más estrambótica-, pero llamó mi atención de forma especial una palabra que parpadeaba intermitentemente - PSICOFONIAS - , y yo, predispuesto a probarlo todo, dirigí la flechita con elratón hasta allí, y pinché
Después
de leer rápidamente los antecedentes, historia y significado de la palabreja,
me decidí a escuchar algunas de las
grabaciones en las que supuestamente se habían registrado las voces de
ultratumba que los difuntos desde el más allá nos enviaban, y cuyos significados no habían conseguido descifrar hasta ahora la
nueva pseudociencia que las estudiaba.
Daban
las cuatro de la madrugada y ya mis
vecinas de alegre vida hacía rato que habían quedado calladitas. El silencio
era absoluto y al otro lado de los ventanales la negrura de la noche envolvía
los sonidos inconexos y estridentes que
emitían las psicofonías.
Un
estremecimiento recorrió toda mi espina
dorsal cuando de una de ellas surgió la
voz afónica y agonizante de una mujer
que exigente y contundente
afirmaba que yo era el elegido para denunciar y hacer justicia del
crimen que había sido perpetrado en su persona.
Me
asusté…, más bien me aterroricé, y apagué el ordenador.
En
los días que siguieron cada vez que
entraba en la red, automáticamente y
como si un virus troyano se hubiese instalado en mi ordenador, allí estaba
-sin yo buscarla ni poder hacer nada para evitarla- la psicofonía que me ordenaba escribir un
relato en el cual se contase su trágica historia, y publicarlo en alguna de
las redes sociales de Internet.
Harto
ya de soportar el acoso pertinaz e impertinente
de aquella escalofriante y siniestra voz, me decidí a acceder a aquello que me solicitaba, con la esperanza de que acabase aquella pesadilla.
Así
lo hice, y así quedó: …
----------------
“”
-La psicofonía de Esther, la panadera- , Anónimo
“-
¡ Ha desaparecido Esther, la chica de la panadería ¡
-¿Cómo dices ?
-¡Si hombre, la que despachaba y siempre estaba alegre ! ¡
De
esta forma comentaban los vecinos del
barrio un suceso que desgraciadamente era
muy habitual escucharlo en los noticiarios, pero no lo era tanto que
estuviese tan cercano y se conociese a la desaparecida.
Esther era una joven de unos veinte años de
edad, su pelo rubio, sus ojos azules y su figura esbelta tan bonita como su
sonrisa, hacían junto con su simpatía
que fuese una criatura adorable; había llegado al barrio en compañía de su
marido ( el cual le doblaba la edad )
haría unos dos años, regentaban
un despacho de pan y bollería, y
aparentemente la pareja tenía una buena
relación .
Una mañana gris y lluviosa de invierno el rumor se extendió con rapidez, Esther había desaparecido; su marido Anselmo solía adelantarse muy temprano a abrir el establecimiento, Esther se incorporaba más tarde, pero aquel día no lo hizo Anselmo buscó y preguntó en todos los lugares donde imaginó que podría encontrarla, su preocupación fue en aumento para convertirse en desasosiego y desesperación al no saber nadie de ella.
Una mañana gris y lluviosa de invierno el rumor se extendió con rapidez, Esther había desaparecido; su marido Anselmo solía adelantarse muy temprano a abrir el establecimiento, Esther se incorporaba más tarde, pero aquel día no lo hizo Anselmo buscó y preguntó en todos los lugares donde imaginó que podría encontrarla, su preocupación fue en aumento para convertirse en desasosiego y desesperación al no saber nadie de ella.
Por
fin recurrió a denunciar en Comisaría su desaparición.
Antes
de iniciar la investigación lo machacaron con preguntas enfocadas a determinar
los lugares donde podría haber ido la muchacha, siendo el mismo Anselmo,
considerado como el primer sospechoso.
Se hizo una investigación muy exhaustiva. Se
hicieron batidas en las afueras del pueblo, se colocaron fotografías de Esther denunciando su desaparición, de
nada sirvió. Esther no apareció…
En el vecindario corrieron rumores
de todo tipo acerca de lo que pudo haber sucedido, pero poco a poco se fueron olvidando de este asunto y pasaron a ocuparse otros sucesos y desgracias que son el pan
nuestro de cada día.
Pasaron
quince años ...
Fabián
era un joven introvertido y
reservado, desde muy niño
aficionado a los aparatos de sonido y
todo lo que tuviese relación con ellos, lo que su escasa asignación de estudiante no le permitía lo suplía
con creatividad e imaginación, acostumbraba a grabar en un viejo
magnetófono la música que le gustaba y que recibía a través de la radio. Un día al intentar escuchar lo
último que estaba grabando se sintió contrariado al no escuchar más que
interferencias, ya iba a detener la cinta cuando escuchó una débil voz que sonaba sonaba como si procediese
del fondo de un pozo o
–¡Ayúdame…¡Ayúdame… ¡
Extrañado y perplejo rebobinó la cinta y pulsó play; de nuevo sonó aquel ruido
sordo y
desagradable
y de pronto allí estaba de nuevo aquella
voz que parecía proceder de otro mundo,
pero esta vez añadió algo más.
–
¡Ayúdame… Ayúdame…! Aquí el dolor no
existe pero el sentimiento persiste, es difuso pero añorado. ¡Ayúdame!
La
extrañeza de Fabián en pocos segundos, e intuyendo saber de que
se trataba, pasó del escalofrío al terror,
y de éste a una morbosa curiosidad. Recordó haber escuchado historias
acerca de transcomunicaciones que
provenían del más allá y que se registraban en las cintas de los
magnetófonos, les llamaban psicofonías; en su exaltación recordó que
realizando una pregunta e
invitando a contestar al ente ó espíritu, se podía conseguir un dialogo.
Sin meditar las posibles consecuencias
puso en funcionamiento el magnetófono y preguntó: - ¿Quién eres?, ¿Qué
quieres de mí? -dejó que la cinta
grabase durante unos minutos que le parecieron eternos, y con gran ansiedad rebobinó, pulsó
play, y escuchó lo que sigue:
“-
¿Quién eres, que quieres de mí?
“-
Soy mi mente, mis anhelos y mi espíritu.
Me acompañan mi pesar y mi amargura.
Reflejo de todo lo que fui, me encuentro
atrapada en este limbo tortuoso y oscuro perteneciente al impenetrable
inframundo.
La
voz se escuchaba clara y profunda y sin ninguna interrupción.
“-Mi
nombre es Esther y un error de juventud me unió
al que sería mi verdugo, mi marido. Éste
celoso de su ego y envidioso de mi inocente y joven lozanía, me asesinó una aciaga noche de lluvia, y emparedó mi cuerpo
y mi alma en mi propia habitación, la
cual es ahora contigua a la
tuya…y es mi eterna mazmorra… Y
para que mi alma pueda ascender a la dimensión luminosa y etérea, mi
impío verdugo ha de ser condenado por su repugnante proceder; para ello, mi cuerpo
ha de ser encontrando, pues mi antiguo envoltorio es el cuerpo y la prueba de su delito. Y la prueba que lo incriminará y condenará será la cadena que arranqué de su cuello y quedó
entre mis dedos. Que la justicia humana
y Astral caigan sobre él.”
Fabián entregó la cinta en comisaría y explicó lo sucedido; y aunque en
principio lo escucharon con escepticismo, todo lo que la voz dejó registrado en
la cinta se corroboró, y Anselmo, el marido asesino de Esther, fue condenado
por el homicidio y ocultación del cuerpo
de su esposa, a 20 años de prisión.
Pero
su verdadera condena fue tener la pavorosa incertidumbre del destino que le
esperaba en el más allá, lo cual le produjo
una neurastenia psicopática que
le condujo a la locura y la muerte.
Esther
descanso en paz y su espíritu junto con todas sus virtudes se fundió con la luminosidad astral que tanto
anhelaba.””
---------------
A partir de entonces y tras ser publicado en
varias redes sociales, cual si hubiese formateado mi ordenador, el troyano
desapareció y nada volví a saber de la
Psicofonía que
me perseguía utilizándome como su
ángel vengador…
Hasta
que un buen día al regresar a mi hogar me sobresaltó el movimiento de maquinas
excavadoras y varios coches patrulla de la
policía; las excavadoras se
afanaban en derruir una vivienda
justo pegada a la mía, en cuyos cimientos encontraron el esqueleto de lo
que alguna vez fue el cuerpo de una mujer; al parecer un relato aparecido en
una red social, había proporcionado las pistas suficientes para encontrarlo y detener al marido sospechoso;
pero las pruebas no fueron determinantes y además el delito había prescrito
dado que ya habían transcurrido más de veinte
años de la desaparición de la mujer.
Así
pues Anselmo quedó libre e impune,
y la pobre Esther no alcanzó la Luz celestial.
Ahora
me encuentro errando y buscando la voz de Esther en alguna psicofonía pérdida,
bien en la profundidad de un tenebroso
bosque, o en una negra noche en el
interior de una casa abandonada, o quizás en la soledad de una habitación; lugares en los cuales he conocido y escuchado
infinidad de espectros y voces cada uno
con su quimera y sus penas; a todos
indago acerca de en qué lugar pueda estar Esther, con el propósito de ayudar a
su alma en pena, atormentada y
violentada, a recuperar la paz y la luz que su candidez y dulzura merecen y
nunca se le debió arrebatar.
NOTA ACLARATORIA: Todo en esta narración tiene parecido con la realidad, la realidad de las mujeres que han
sido, son y desgraciadamente seguirán siendo maltratadas y asesinadas por la
ineptitud prepotente de seres obtusos y retrógrados, a ellas con toda consideración
y respeto está dedicada
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