El Gran Laberinto II
Alumbrándose con
lámparas de carburo,bajaron por aquellas
monumentales escaleras que parecian conducir
hasta una gran profundidad, para
al finalizar los escalones,
hallarse ante una sala de enormes dimensiones, cuyo techo se perdía en una obscura y abismal altura, de la cual descendían
infinidad de columnas cuyo grosor no podrían rodear diez hombres juntos.
Todas ellas
presentaban dibujos y extraños jeroglíficos escritos en un leguaje extraño,
parecido a los
jeroglíficos egipcios, pero incluso para Heins, imposibles de descifrar.
Enormes estatuas de un material que no pudieron identificar, se levantaban por
todo el recinto, el ankh, símbolo de la
vida inmortal aparecía en todas ellas. 
El piso sobre el que descansaban las bases de las columnas era de una arena
húmeda, de la cual brotaba agua
constantemente, agua que posiblemente procedía del Nilo, dando la sensación de que las columnas se hundían
lentamente.
Los exploradores
se internaron en el laberinto de columnas, absortos ante lo colosal de su
tamaño,
, e impresionados comprobaron que
se hallaban ante una inmensa red de galerías subterráneas en la cual era muy
posible perderse, visiblemente sorprendidos, llegaron hasta una sala donde
unas paredes movibles comunicaban con
otras salas, que a su vez
conducían por intricados pasadizos sin salida, y algunos de ellos con puertas imposibles de abrir.
El profesor se
detuvo ante una de las puertas, e intentando
averiguar el mecanismo que podría abrirla, repentinamente la puerta se abrió como una invitación a traspasar su umbral, el
profesor lo cruzó e inmediatamente y,
antes que los demás pudiesen reaccionar , la puerta se cerró tras él.
Heins y el
cazador intentaron inútilmente encontrar el resorte que pudiese abrir de nuevo
aquella puerta, pero por más que se esforzaron todo fue inútil. Cuando ya
desistían de conseguirlo, la puerta se abrió
y el profesor apareció visiblemente transformado, en su semblante podía
apreciarse una expresión de dulce
felicidad, y en el brillo de sus ojos podía leerse que algo había ocurrido al otro lado de la cámara que
le había afectado profundamente.
-¿Qué ha
ocurrido profesor? ¿Está usted bien? -le interrogó Heins.
¡Qué ha pasado
hay dentro? -preguntó el cazador
-¡Lo hemos
conseguido! -Profirió el profesor poseído de una extraña excitación- ¡La he visto, he visto La Luz! ¡Tras esa puerta se encuentra la prueba que
confirma todas nuestras sospechas y conjeturas! ¡Hay dentro tenemos a nuestro
alcance los secretos que desde tiempos inmemorables la humanidad ha estado aguardando, hemos hallado la fuente
de la vida, el secreto de la eterna juventud, y la llave de la inmortalidad!
-¡Cálmese profesor, se lo ruego! – Grito Heins,
enormemente preocupado por el estado demencial en que éste se hallaba..
Haciendo caso
omiso a su ayudante, el profesor
hablaba con euforia y
precipitadamente, sin apenas permitir que sus palabras fueran asimiladas
por sus compañeros.
-Ha sido como
una revelación, este lugar existe desde tiempos remotos, desde
miles de años; desde antes de los albores de la humanidad, tal y como
hoy la conocemos, este lugar fue creado por los dioses de la mitología
egipcia,
cuando ni África ni ninguno de los continentes que conforman el
planeta existían, y su gestor fue el dios del Egipto Antiguo, al cual conocemos
como Atum, conocido también como Ra y como Atóm, todos ellos portadores de la
llave de la vida, el ANKH .
El profesor
hablaba con vehemencia, como impulsado
por una fuerza interior irrefrenable.
-En el lugar que hoy ocupan los continentes,
había un enorme archipiélago compuesto de numerosas islas, una de ellas
era la mítica Atlántida,
otra fue Neit, cuyo nombre era en honor a la madre de
los dioses primigenios. Fue allí en
Neit, donde construyeron El Laberinto
con la finalidad de que fuese un lugar de oración, a la vez que observatorio
astronómico y archivo de toda la sabiduría y conocimientos del Universo, así
como los secretos de la inmortalidad y la vida eterna.
Un cataclismo de dimensiones cosmológicas
afectó en forma extrema al planeta,
lo cual fue motivo para que los dioses
poseedores de La Luz del Cosmos, abandonasen este lugar, dejando a cargo del
mismo a Thot “el mediador”, relojero del
cielo e inventor de todas las artes y todas las ciencias conocidas,
y que más
tarde sería conocido como Hermes Trimegisto, el cual simbólicamente dejo escrito “,… lo que es
abajo es como lo que es arriba y lo que es arriba es como lo que es
abajo”, así igualmente “donde antes
había tierras luego hubo agua, donde antes hubo agua emergieron tierras”, y El
Laberinto y todos sus secretos y conocimientos cayeron durante miles de años en
el olvido.… Con el devenir de los tiempos, y tras muchos miles de años, en el
planeta volvió a resurgir la vida; hasta
que alguien con un mínimo de raciocinio encontró accidentalmente El Laberinto
guardado por Thot, allí halló y asimiló,
lo escrito en estelas, papiros y paredes, y en el cerebro de aquel ser primitivo prendió de nuevo la llama
de cuyo resplandor surgieron la espiritualidad, la inteligencia, el
lenguaje, y las ciencias que condujeron a crear el Imperio de los Faraones -siendo en un
principio el motor que impulsó la construcción de las grandes pirámides: Keops,
Kefren, Micerino - en honor de los dioses primigenios-,
siendo todos éstos conocimientos custodiados y, estando al amparo de los sacerdotes de los templos
creados a imagen de El Laberinto, siendo en ellos donde se guardaban
celosamente los secretos y maravillas trasmitidos por Thot el archivero y
guardián, tarea al cual encomendaron los dioses
para la eternidad.
Los ojos
enrojecidos del profesor reflejaban la tremenda
intensidad la cual su mente
estaba siendo sometida.
-Ahora podremos comprender la obsesión que
durante milenios mantuvo a los faraones
y al pueblo egipcio dedicado sus vidas a la espera de la muerte, porque lo que
realmente les mantenía en aquella idea era aquello que simboliza el Ankh, la
esperanza de La Vida Eterna, siendo los
sacerdotes, aquellos quienes poseían los
documentos y papiros secretos, los cuales utilizaban para realizar rituales, fórmulas y conjuros – sortilegios
que en parte y contenido, dejaron
escritos en las paredes de las tumbas
faraónicas, y conocemos como El libro de los muertos-, con los que ayudaban a
los difuntos a alcanzar la Luz de Cosmos.
El profesor se
expresaba como en un estado de éxtasis, del cual no podía sustraerse
-Las envidia y
la mezquindad que anidan y florecen en el corazón de los hombres, incitaron a
los sacerdotes a enfrentarse, unos por ansía de poder, otros por imponer equivocadamente el nombre del dios al que
adoraban, y como consecuencia durante
miles de años no dejó de correr la sangre, cambiando continuamente el nombre de los faraones y de los dioses. Tan sólo un faraón llamado
Amenhotep IV, más conocido por “Akhenatón”,
supo reconocer al dios Atón como la
fusión de todos los dioses y poseedor de la fuerza y de La Luz del Cosmos.
Para
seis siglos más tarde otro faraón
llamado Pianji, y conocido como el “Faraón negro”,
surgido de el Alto Nilo,
tener acceso a los secretos ocultos en El Laberinto, siéndole revelado y
concedidos los conocimientos de La Luz de los dioses, la cual periódicamente y
a intervalos de cientos o miles de años regresa al planeta
otorgando la vida eterna a aquellos que han hecho méritos
para obtenerla. A partir de Pianji, último poseedor de los poderes del Ankh, todos los secretos que se guardaron
en El Laberinto fueron transmitido en secreto a una casta
determinada y reducida: los últimos sacerdotes del templo de Amóm; los
cuales hubieron de buscar refugios en
los lugares más remotos, al tener que huir de invasiones de bárbaros y
conquistadores perversos sedientos de riqueza y poder.
El profesor
evidentemente agotado por las emociones y el esfuerzo realizado, izó una breve pausa, antes de revelar la
verdadera naturaleza de aquello que tanto tiempo había estado buscando.
-La Luz del
Cosmos, a la que hemos atribuido todos los fenómenos y prodigios extraños de
los que hemos tenido noticia, tuvo su origen aquí en este lugar, todos los
secretos de su naturaleza, origen y comportamiento están reflejados y escritos
en el leguaje que los dioses cifraron en
las paredes de esa cámara a la que he tenido acceso, y todo ello me ha sido
revelado en una forma que no acierto a comprender, pero que he podido ver de
forma diáfana y nítida. – El profesor
alzó sus brazos triunfalmente y abrazó efusivamente a Heins, al tiempo que
gritaba- ¡Lo hemos conseguido, lo hemos
conseguido! ¡El mundo nos espera! ¡Con este descubrimiento tenemos en nuestras manos la esperanza y la salvación de la especie humana!
En ese momento mister
Singer, el agente del gobierno blandió
una pistola Walther PPK semiautomática encañonando con ella al cazador, al profesor, y a Heins.

:-¡Bien, hasta
aquí han llegado ustedes! Bramó el funcionario
-¿Qué le ocurre mister Singer? ¿Se ha vuelto
usted loco? -Gritó el profesor
-No, no estoy
loco, simplemente se trata de que ha llegado el momento de
concluir mi trabajo. Mi nombre no
es Philby Singer. El cadáver del agente
Singer, hace ya muchos meses que quedó en Inglaterra, con el rostro destrozado
y con varios proyectiles de esta misma pistola en su cuerpo- El rostro de aquel
individuo que afirmaba haber asesinado meses antes al verdadero agente del
Foreing Oficce, adoptó una mueca macabra al hacer su siniestra revelación
-¿Pero que está
diciendo? ¿Qué diablos significa esto?
-gritó Heins.
- Significa
muchacho, que ya es hora de que me presente, mi nombre es Sigfriend
Herzing, del servicio de inteligencia alemán; y mi misión ha consistido en suplantar la
identidad de Singer, a la espera de descubrir todo lo que aquí hemos hallado.
Ahora lo siento, no es nada personal, pero ustedes no pueden salir de aquí con lo que han visto y descubierto. Todo
lo que contiene este lugar será
analizado y canalizado por los científicos de mi país, las fuerzas aquí ocultas, ellos las reconducirán y convertirán en el arma más
poderosa jamás conocida, la cual habrá de convertir a Alemania en el país que
gobierne el mundo- la mirada torva y
siniestra del espía alemán se posó sobre el profesor, y al tiempo que apuntaba el arma hacia él,
pronunció una especie de torpe disculpa-.
Lo siento amigos, había llegado a
tomarles un cierto aprecio, pero el deber es el deber.
Y cuando el espía suplantador se disponía a disparar
sobre el profesor, un ligero temblor izó tambalearse las enormes columnas sobre
las cuales se apoyaba el inmenso
Laberinto, lo cual provocó el pánico en el alemán, que desvió el impacto,
siendo recibido a bocajarro sobre el
pecho del cazador, y olvidando al
profesor y a Heins, se lanzó a la carrera en busca de la salida del Laberinto, lo cual no era
precisamente tarea fácil, dado lo intrincado de sus múltiples y oscuros pasadizos.
Ante
el inminente peligro de derrumbamiento, y tras comprobar que el impacto de la
bala había muerto al cazador, el
instinto de conservación del
profesor y de Heins les impulsó a seguir
al hombre que había intentado asesinarles. Los movimientos telúricos se
repetían con mayor intensidad a
intervalos de breves segundos. De pronto y a escasos metros de distancia el
suelo desapareció bajo los pies del espía alemán, cayendo éste en un oscuro y profundo abismo, se
trataba de una trampa para intrusos de
las muchas que habían distribuidas por todo el Laberinto.
El profesor y
Heins enfilaron la interminable escalera ansiosos por salir de aquella trampa
mortal. Cuando ya creían estar a salvo uno de los escalones se abrió bajo los
pies del profesor, precipitándose éste
en un profundo pozo sin fondo, sin que Heins pudiera evitarlo .
Al llegar al
exterior el joven Salim esperaba con
gesto preocupado, le acompañaba un oficial
del ejército inglés, y en derredor parecía haberse librado un batalla; algunos de los hombres contratados por el falso agente, yacían
muertos en el suelo,
bajo sus ropas árabes habían quedado al descubierto cruces
negras y esvásticas, las insignias nazis,
el resto eran escoltados por soldados del ejército de su graciosa
majestad. El oficial
explicó como las investigaciones de Scotland Yard, habían
confirmado que la identidad del cuerpo
de un hombre asesinado en Londres, había sido identificado como Philby Singer, agente del Foreing Oficce;
puestos en contacto con Servicio de Inteligencia y con el consulado inglés en
Zanzíbar, llegaron a la conclusión de que el hombre que le suplantaba era su
asesino, por lo que procedieron dadas las actuales circunstancias, a comunicar
al Ministerio de Defensa el incidente, y éste a su vez ordenó o que un
destacamento apostado en Kartum enviase inmediatamente una patrulla al lugar
donde se hallaba la expedición 
Las
circunstancias actuales eran que dos
días antes Inglaterra había declarado la guerra a Alemania.
Tras su hundimiento,
el lugar donde se hallaba el Gran Laberinto quedó sellado para siempre, ahora
tan sólo había allí toneladas y toneladas de arena del desierto, que servían de
sepultura al profesor Retarc Darward, al cazador Larc Serps y a un perverso
asesino llamado Sigfriend Herzing
Las arenas del
desierto preservarían los cuerpos de
los inocente y justos, a la espera de La
Luz del Cosmos, que les otorgaría el pasaje a la inmortalidad de sus almas
eternas.
El Joven árabe Salim regresó a Zanzíbar con
la tristeza de la pérdida del profesor, y
la frustración del fracaso de la expedición, pero antes se despidió de
Heins, con el cual, y a pesar de la distancia
y el tiempo, y la distinta mentalidad marcada por la cultura y la
religión, no serían nada de ello
obstáculo ni motivo que les impediría
mantener una sincera y sólida amistad.
Heins por su
parte, consideró que sería un error por su parte intentar explicar lo que el
profesor Darward dijo haber visto en aquella cámara secreta, pues lo más
probable es que nadie le hubiese dado crédito. Lo que sí hizo, dada la necesidad que sentía de
colaborar con su país, para evitar que aquellos que habían asesinado al
profesor pudiesen lograr su objetivo de
dominar el mundo, fue alistarse como voluntario en el ejército británico.
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