EL POZO DE LOS OLVIDADOS- TERCERA PARTE
EL DESENLACE V
-Cuarto día-
En la
superficie Heins y Virginia ya incorporados al grupo que
intentaba rescatar los muchachos
desaparecidos, determinaron el lugar
donde habrían de internarse para buscar a los mismos, no sin antes tener fuertes discrepancias con los técnicos
aportados por la administración, los cuales insistían en buscar en las
aberturas del margen del río más próximas al derrumbamiento; pero Heins basándose
en sus experiencias excavando tumbas del Egipto faraónico, escogió él mismo cuál sería la boca en el margen del río por donde habían de internarse para llegar a los muchachos.
Virginia, atraída por la contagiosa pasión que el joven arqueólogo trasmitía, y por las incógnitas y misterios que le había
revelado Heins acerca de su experiencia
con el profesor Darward en el Alto Egipto, así como su
intuición al relacionarlos con el
omnipresente Ankh que se hallaban en
aquellos pasadizos, se ofreció sin reservas para acompañarle a introducirse en la cueva señalada por él , y
así, provistos de potentes linternas y cuerdas ligeras y resistentes se
dirigieron al lugar señalado.
Tras estudiar el
resultado de las excavaciones efectuadas en el enorme socavón producido por el
hundimiento, y según los cálculos
efectuados por Heins, la corriente de aire producida al ejercer como ventosa
en uno de los pasadizos, tan sólo podía
haberlo hecho en aquel que según los planos topográficos adoptaba una forma de semicírculo y que
recorría unos quinientos metros hasta salir al barranco en las laderas del río.
Se les unieron dos ingenieros, los cuales, conociendo el
historial profesional y la dilatada experiencia
en Egipto del profesor y arqueólogo Robert Heins, habían tenido fe en
su instinto.
Una vez que accedieron hasta el agujero situado en
un lugar de difícil acceso,

dada la abrupta orografía del terreno, procedieron
a internarse en el oscuro subterráneo. Cuando ya llevaban recorridos unos cincuenta metros y, habiendo llegado a un punto en donde se
formaban varias bifurcaciones, los dos ingenieros decidieron optar por una de las
aberturas, al considerar que ésta se podía hallar más cerca del lugar del
siniestro.
Heins por su parte optó por aquella en la que observó señales en las húmedas paredes del subterráneo
del símbolo del Ankh. Los ingenieros pudieron comprobar unos cuarenta metros
más adelante que su opción les había conducido a una galería ciega.
Al quedar solos Virginia y el profesor, avanzaron siguiendo las señales del Ankh el
amuleto símbolo de la vida,
internándose en aquel siniestro laberinto
subterráneo que durante cientos de años había
sido impenetrable. Avanzaban lentamente
al tener que ir apartando telarañas y pisando sedimentos de cieno en el que se
hundían hasta la cintura. A Heins le
llamó la atención de que en aquel tétrico
lugar no existiese ningún tipo de vida, ni murciélagos, ni ratas, ni
incestos de ninguna clase.
Tras varias horas de intenso esfuerzo y a unos doscientos metros observaron un bulto en el suelo, al acercarse
pudieron comprobar que se trataba de Jaime, uno de los muchachos perdidos, éste se
hallaba extenuado y con síntomas de hipotermia.
Al tiempo que esto ocurría, repentinamente un
rayo atravesó la bóveda subterránea
pasando sobre sus cabezas y llenando de resplandor el lugar, permitiendo con su potente luz ver una gran planicie, en
ella se hallaban unas siluetas las
cuales pudieron observar se iban convirtiendo en puntos luminosos a medida que el
rayo las absorbía,
tan sólo unos
segundos transcurrieron. Virginia, Heins y Jaime fueron los tres testigos de este hecho maravilloso e indescifrable. El cual fue tan
rápido que apenas tuvieron tiempo de
pensar, pues al mismo tiempo se produjo un nuevo y
terrible hundimiento, que al igual que el primero abrió de nuevo las puertas del Cosmos, éste otro las cerró, provocando de nuevo una burbuja de aire, en la que se vieron envueltos Virginia, Heins y Jaime,
viéndose y sintiéndose lanzados al exterior del subterráneo.
En el borde del
barranco y flanqueados de palmeras, una multitud les esperaba.
Los técnicos, los políticos y los periodistas que de todo el mundo habían llegado atraídos por
el accidente, se abalanzaron sobre los héroes del momento para hacer preguntas
y fotos.
Heins, abrazó a Virginia,
a la
vez que contemplaba un libro que lleva en sus manos, el cual recogió del suelo, en cuya portada de cuero podían leerse en letras repujadas y en hueco grabado ''Manuscrito de Yazu Ullah
Al Zafra”
Jaime se
recuperó pronto, y excepto aquellas
revelaciones que hizo a sus dos salvadores respecto a lo ocurrido en aquel pozo
en el cual había permanecido sepultado, jamás contó a nadie nada más de todo lo ocurrido en aquellos cuatro
días enterrado en vida y, de lo cual, apenas si vagamente recordaba como si todo hubiese sido un
sueño, tampoco dijo como su amigo Antonio escogió el camino de la Luz,
por amor a una danzarina llamada Faridah, a la cual
se le suponía más trescientos
años de edad.
Robert Heins, había alcanzado aquello que
durante tantos años perseguía, y que una vez conseguido consideró prudente no revelar dada la
trascendencia de aquello que había podido observar con sus propios ojos, y dado
el efecto que en él se produjo
tanto en su mentalidad como
en su espíritu.
Declarado
su amor a Virginia Alebus, ambos tuvieron oportunidad durante una larga y
feliz vida en común, de realizar grandes y
apasionantes descubrimientos, investigando los enigmas de antiguas civilizaciones, los cuales sí divulgaron, proporcionándoles fama y riqueza
-¡Y como fruto del amor que se profesaban naciste tú Edgard! -
Exhaló Virgina dando por
terminada la naración.
“”””””””””””””””””””””””””
Epílogo
-Tú Edgard, hijo mío, ahora que ya conoces aquello que nunca revelemos a
nadie, y que tu padre en sus últimos
instantes de vida quiso que conocieses, ¿qué piensas hacer?
El joven acercó
la taza de té a sus labios y lo saboreó,
meditó unos instantes y luego se pronunció.
-Escúchame mamá, yo también he visto la luz durante
todos estos años de reportero, siendo testigo de catástrofes, de guerras incruentas, golpes de estado, masacres
y genocidios. He visto la luz de la
desesperanza en los ojos de muchos seres humanos que se aferraban a esta vida,
esperando poder volver a ver la luz de un día más. He visto la luz cegadora y engañosa
que predican fanatismos, induciendo a cruzadas y conflagraciones en pro de la
libertad, y en nombre de dioses indolentes, y que tienen como único objetivo el
propio interés económico y personal de quienes las incitan y proclaman,
conduciendo a miles de desgraciados inocentes a la miseria y la muerte.
Y
también he visto una luz al final del túnel, es la luz del amor, de la ternura
y la pasión que ha despertado en mí una muchacha llamada Juanita, es de El salvador, ese país devastado por una terrible
guerra civil, éste ser maravilloso se llama Juanita y representa
la luz de la esperanza para mí, ella se encuentra ahora residiendo en EE. UU como refugiada política…
Edgard meditó
unos instantes antes de proseguir, y esperando observar la reacción de su madre ante sus sinceras y un
tanto comedidas palabras.
-…Sī,mamá, si todo aquello que me has contado esta
noche, acerca de la supuesta trascendencia, así como de los misterios y la posibilidad de acceder a la inmortalidad que puede encerrar el contenido
del manuscrito de ese tal Yazu Ullah Al Zafra, si todo ello durante tanto tiempo ha permanecido
oculto, si todos esos misteriosos
rituales, así como los enigmas de esa Luz a la cual llaman” La Luz del Cosmos”…
Edgard exhaló un
suave suspiro antes de proseguir expresando sus sinceros sentimientos, no exentos de un profundo respeto, hacía las revelaciones que su madre acababa de
relatarle
-… Si durante
tanto tiempo han permanecido ocultos todos esos conocimientos y sucesos
extraordinarios, habrá alguna poderosa razón para ello: y a mí, personalmente me interesa más vivir
esta vida, que gracias al amor que os unió me habéis concedido, he intentar sobrellevarla con honradez y
honestidad, me interesa mucho más que ir en pos de aquella vida eterna que pueda prometer esa Luz
del Cosmos. Sí, seguiré vuestro ejemplo, para que cuando llegue mi hora, el
peso de mis actos no supere e incline el platillo con la pluma de la diosa
Maat en el juicio de Osiris. Así pues por mi parte este secreto que
habéis guardado todos estos años, habrá de continuar permaneciendo como un
enigma, y una esperanza a la cual se pueda aferrar la Humanidad.
-¡Vaya muchacho!
Yo toda la tarde hablándote de misterios y secretos trascendentales para la
humanidad, y tú en unos segundos me has hecho ver que este gran misterio que es
la vida, no es necesario buscarlo en ningún confín del Universo, sino que tan
sólo consiste en intentar comprender lo que ocurre en nuestro derredor aquí en
este mundo, y obrar en consecuencia y en conciencia
Virginia abrazó
a su hijo al tiempo que le susurraba anhelante
-Como has
madurado Edgard, estoy orgullosa de ti, y tu padre también lo estaría si
hubiese podido escucharte… Por cierto
¿Cuándo podré conocer a Juanita?
En el exterior
el crepúsculo matutino avanzaba dando el relevo a una espléndida noche meridional, todavía iluminada por el brillo de la luna que
asomaba tímidamente en el horizonte reflejándose en las calmadas aguas del mar Mediterráneo,
resaltando las siluetas de unas esbeltas
palmeras, las cuales se alzaban altivas al borde de la suave arena de una paradisiaca playa
levantina.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario